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El hígado normal es de color marrón y presenta una superficie externa lisa (Figura 1). Tiene un peso aproximado de 1400 g en las mujeres y 1800 g en los hombres, lo que supone alrededor del 2 % del peso de una persona adulta. El hígado recibe el aporte de sangre de dos fuentes: el 80 % le llega desde la vena porta, que tiene su origen en el bazo y el intestino, y el 20 % restante es sangre oxigenada procedente de la arteria hepática. La vena porta está formada por la unión de las venas esplénica y mesentérica superior, ya que la vena mesentérica inferior drena en la vena esplénica (Figura 2). En la mayoría de los casos, la arteria hepática común es una rama del tronco celíaco, junto con las arterias esplénica y gástrica izquierda (Figuras 3 y 4). En ocasiones, la arteria hepática presenta vasos accesorios o de reemplazo que suministran sangre al hígado. La arteria hepática derecha de reemplazo o accesoria es una rama de la arteria mesentérica superior proximal, mientras que la arteria hepática izquierda de reemplazo o accesoria es una rama de la arteria gástrica izquierda (Figura 3). No obstante, la arteria hepática puede presentar múltiples variaciones anatómicas[1].

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Figure 1. Hígado normal.

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Figure 2. Drenaje de la vena porta.

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Figure 3. Suministro arterial al hígado y anatomía arterial aberrante.

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Figure 4. Vista posterior del hígado.

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A nivel externo, el hígado está dividido por el ligamento falciforme, que forma un lóbulo derecho mayor y un lóbulo izquierdo más pequeño (Figura 5). El ligamento falciforme une el hígado con la pared abdominal anterior. En su base se encuentra el ligamento redondo, que es un remanente de la vena umbilical vestigial. En la cirrosis, esta vena se recanaliza debido a la hipertensión portal.

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Figure 5. Anatomía morfológica del hígado.

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Según la clasificación de Couinaud, el hígado se divide en ocho segmentos funcionales independientes (Figuras 6 y 7). Cada segmento presenta su propio pedículo portal, formado por una rama arterial hepática, una rama de la vena porta y un conducto biliar, y aparte está la rama venosa hepática que lleva el flujo de salida (Figura 8). Los segmentos se numeran en el sentido de las agujas del reloj. Los segmentos II y III, conocidos como segmento anterior y posterior del lóbulo izquierdo, respectivamente, también reciben el nombre conjunto de “segmento lateral izquierdo del hígado” y “lóbulo izquierdo topográfico”. El segmento IV es el segmento medial del lóbulo izquierdo. Los segmentos II, III y IV forman conjuntamente el lóbulo izquierdo funcional del hígado. A su vez, el lóbulo derecho funcional está formado por los segmentos V y VIII (segmentos anteriores) y los segmentos VI y VII (segmentos posteriores). El segmento I, o lóbulo caudado, se encuentra en la parte posterior.

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Figure 6. Anatomía funcional del hígado.

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Figure 7. Vista posterior del hígado.

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Figure 8. Anatomía segmentaria del hígado.

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El flujo de salida del hígado depende de las tres venas hepáticas. La vena hepática derecha divide el lóbulo derecho del hígado en los segmentos anterior y posterior. La vena hepática media divide el hígado en lóbulos derecho e izquierdo, y recorre el mismo plano que la vena cava inferior y la fosa vesicular. La vena hepática izquierda divide el hígado izquierdo en los segmentos medial y lateral. La vena porta divide el hígado en los segmentos superior e inferior (Figura 8).

La anatomía segmentaria del hígado es importante para radiólogos y cirujanos, especialmente para determinar con exactitud la localización de las lesiones hepáticas focales antes de una intervención quirúrgica[2, 3]. La resección del hígado depende de la localización exacta de las lesiones hepáticas y del conocimiento de la anatomía del hígado. En la actualidad las resecciones hepáticas se realizan de forma generalizada, con una menor morbilidad y una mortalidad mínima. Las resecciones no anatómicas incluyen las resecciones en cuña. Las segmentectomías son resecciones anatómicas de segmentos basadas en la clasificación de Couinaud. La bisegmentectomía que incluye la resección de los segmentos II y III se denomina segmentectomía lateral izquierda. La resección del segmento IV se conoce como segmentectomía medial izquierda, la resección de los segmentos V y VIII se conoce como segmentectomía anterior derecha, y la resección de los segmentos VI y VII se conoce como segmentectomía posterior derecha. La resección de los segmentos II, III y IV se conoce como resección del lóbulo izquierdo o hepatectomía izquierda. La resección de los segmentos V, VI, VII y VIII se conoce como resección lobar derecha o hepatectomía derecha. La hepatectomía derecha ampliada incluye los segmentos IV a VIII, mientras que la hepatectomía izquierda ampliada incluye los segmentos II, III, IV, V y VIII (Tabla 1).

Table 1. Anatomía hepática y nomenclatura de resección
Resecciones anatómicasSegmentos hepáticos
Segmentectomía lateral izquierdaII, III
Segmentectomía medial izquierdaIV
Segmentectomía anterior derechaV, VIII
Segmentectomía posterior derechaVI, VII
Hepatectomía izquierdaII, III, IV
Hepatectomía derechaV, VI, VII, VIII
Hepatectomía izquierda ampliadaII, III, IV, V, VIII
Hepatectomía derecha ampliadaIV, V, VI, VII, VIII

La cirrosis es el resultado final de la degeneración, regeneración y cicatrización del parénquima (Figura 9). El color, tamaño y aspecto del hígado cirrótico pueden presentar variaciones en función de la etiología. En enfermedades con obstrucción biliar, como la colangitis esclerosante, puede ser más grande de lo normal y presentar un color verdoso, mientras que en la cirrosis alcohólica avanzada presenta un color amarillento y un tamaño reducido. Su consistencia es firme y puede parecer micronodular o macronodular como resultado de la formación de nódulos regenerativos con fibrosis circundante en el parénquima del hígado. Se desarrolla hipertensión portal debido a la rigidez del hígado y al aumento de la resistencia al flujo y, en consecuencia, la sangre es derivada fuera del hígado y se forman pequeños nuevos vasos dilatados que derivan la sangre de la circulación portal hacia la circulación sistémica. Ejemplos de esos vasos son las varices esofágicas, gástricas y rectales[4].

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Figure 9. Cirrosis hepática.

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Agradecimientos

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Doy las gracias a Raouf E. Nakhleh por revisar el documento y a Margaret A. McKinney y David T. Smyrk por realizar las figuras.

Referencias bibliográficas

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