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Keywords:

  • parásitos intestinales;
  • estacionalidad;
  • suelos;
  • Patagonia;
  • Argentina;
  • protozoos
  • intestinal parasites;
  • epidemiology;
  • soil;
  • Patagonia;
  • Argentina;
  • protozoa

Abstract

  1. Top of page
  2. Introducción
  3. Materiales y métodos
  4. Lugar de muestreo
  5. Toma de muestras
  6. Relevamiento de datos climáticos y tipo de suelo
  7. Análisis estadístico
  8. Resultados
  9. Discusión
  10. Agradecimientos
  11. Bibliografia

Summary

Objetivo

Se determinó la presencia de huevos, larvas, quistes y ooquistes de parásitos intestinales en suelo de un barrio periurbano de la ciudad de Neuquén durante un año con el objeto de evaluar sus fluctuaciones estacionales considerando los datos climáticos y las características edáficas de la zona en estudio.

Métodos Se procesaron 107 muestras de suelo durante las cuatro estaciones del año para el aislamiento de parásitos con técnicas de sedimentación y flotación. Se registraron datos meteorológicos y se analizaron las características físico- químicas y estructurales del suelo.

Resultados El 28,9% de las muestras de suelo fueron positivas para al menos una forma parasitaria. Se recuperaron 6 especies de protozoos (quistes de Entamoeba sp., Enteromonas sp., Endolimax sp., Giardia sp., Iodamaoeba sp. y ooquistes de coccidios) y no se detectaron larvas ni huevos de helmintos parásitos del hombre y/o los animales. El porcentaje de muestras de suelo contaminadas y la diversidad de especies encontradas mostraron una marcada disminución en los meses cálidos y secos del verano a diferencia de las otras estaciones. El suelo se caracterizó como arenoso, sin cobertura vegetal, bien drenado, y con escaso contenido de materia orgánica.

Conclusión Las frecuencias de recuperación de parásitos y el número de especies encontradas muestran fluctuaciones estacionales relacionadas al régimen de lluvias. La importancia del suelo como factor de riesgo para la transmisión de parásitos intestinales en la zona estudiada está condicionada por las características estructurales del mismo, que no permiten retener la humedad, así como por las variables climáticas. La interrelación de ambos factores determina condiciones poco favorables en el suelo que podrían explicar el bajo nivel de contaminación observado así como la ausencia de huevos y larvas de helmintos.


Introducción

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  4. Lugar de muestreo
  5. Toma de muestras
  6. Relevamiento de datos climáticos y tipo de suelo
  7. Análisis estadístico
  8. Resultados
  9. Discusión
  10. Agradecimientos
  11. Bibliografia

La distribución en espacio y tiempo de formas infectivas de parásitos intestinales en el suelo se encuentra relacionada con las características estructurales del mismo (Stromberg 1997), la presencia de cobertura vegetal (Bergstrom & Langeland 1981) y las condiciones climáticas del medio (Storey & Phillips 1985; Uga et al. 1995).

La temperatura y la humedad condicionan la distribución y la supervivencia de huevos, larvas, quistes y ooquistes, determinando variaciones estacionales en la distribución de los mismos (Nzeako 1992; Schulz & Kroeger 1992; Schmith 1998; Mercado et al. 1999). El éxito en la continuidad del ciclo evolutivo del parásito consistiría en la capacidad para persistir en el ambiente mediante mecanismos de resistencia inherentes a la especie (Atias 1993).

La presencia de estadios parasitarios en el suelo indica la existencia de una fuente de contaminación del mismo que puede ser el agua, los animales o los humanos parasitados (Torres et al. 1997; Soriano et al. 2001). Los suelos contaminados entonces, se constituyen en un factor de riesgo importante para la transmisión de parásitos a la población (Gamboa et al. 1998; Wong & Bundy 1990).

El objetivo del presente trabajo fue determinar la presencia de huevos, larvas, quistes y ooquistes de parásitos intestinales en suelo de un barrio periurbano de la ciudad de Neuquén durante un año y evaluar sus fluctuaciones estacionales considerando los datos climáticos y las características edáficas de la zona de estudio.

Lugar de muestreo

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  9. Discusión
  10. Agradecimientos
  11. Bibliografia

La ciudad de Neuquén se encuentra localizada en la Patagonia argentina a 38°58′ de latitud sur y 68°03′ de longitud oeste. El estudio se realizó en un sector de 30 manzanas del barrio Confluencia Urbana localizado al S-E de la ciudad, caracterizado como de nivel socioeconómico medio bajo (Soriano et al. 2001) (Figure 1). En el ecosistema estudiado las calles son de tierra mejoradas con ripio, sin cordón cuneta ni veredas construídas y son regadas periódicamente con agua de fuente no controlada.

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Figure 1. Localización geográfica: (a) Argentina en Sudamérica; (b) Ciudad de Neuquén en Argentina.

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Toma de muestras

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  9. Discusión
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  11. Bibliografia

Se recolectaron un total de 107 muestras de suelo a lo largo de las cuatro estaciones del año durante 2000–2001. Se obtuvieron 37 muestras en invierno, 30 en primavera, 20 en verano y 20 en otoño. Fueron colectadas aproximadamente cada 100 m lineales de los espacios públicos y de los frentes de las casas. Se tomaron con pala de mano abarcando una superficie de 400 cm2 por muestra considerando sólo la capa superficial de suelo. Fueron remitidas al laboratorio donde se las procesó mediante método de Telemann modificado (Feldman & Guardis 1990) y técnica de flotación de Dada y Lindquist para aislamiento de parásitos del suelo (Dada & Lindquist 1979; Ajala & Asaolu 1995).

Relevamiento de datos climáticos y tipo de suelo

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  11. Bibliografia

Los datos meteorológicos promedio correspondientes a las estaciones consideradas fueron obtenidos por la Estación Agrometeorológica de la Estación Experimental I.N.T.A. Alto Valle. Se registraron temperaturas, velocidad de los vientos y humedad relativa medias, máximas y mínimas y la pluviometría promedio. Se determinó además la estructura y las características físico- químicas del suelo del sector estudiado (Laboratorio de Servicios Agrarios y Forestales de la Provincia del Neuquén).

Análisis estadístico

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  11. Bibliografia

Se calcularon las frecuencias relativas de las distintas especies parasitarias encontradas por estación. La hipótesis de homogeneidad de proporciones se analizó mediante el Test Chi cuadrado de razón de verosimilitud. Se calcularon además los valores del test exacto de Fisher válido para muestras pequeñas a fin de encontrar asociaciones. En aquellos casos donde se observaron diferencias significativas se realizaron contrastes de las proporciones de a pares utilizando el criterio de Bonferroni y trabajando con un 5% de nivel de confianza (Agresti 1996; SAS Institute Inc. 1998).

Resultados

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  11. Bibliografia

El análisis de las 107 muestras de suelo determinó un 28,9% de muestras positivas para al menos una forma parasitaria (31/107). Durante el año de estudio pudieron recuperarse del suelo seis especies de protozoos y no se detectaron larvas ni huevos de helmintos parásitos del hombre y/o los animales. Se detectó la presencia de quistes de Entamoeba sp., Enteromonas sp., Endolimax sp., Giardia sp., Iodamoeba sp. y ooquistes de coccidios.

El 32,4% de las muestras correspondientes al invierno indicaron presencia de protozoos intestinales así como el 35% de las de otoño, el 33,3% de primavera y solamente el 10% de las de verano. Los ooquistes de coccidios se presentaron como dominantes en primavera y otoño observándose fluctuaciones importantes entre estas estaciones y el verano- invierno. Las frecuencias relativas por especie y por estación así como los valores totales se resumen en la Table 1.

Table 1.  Frecuencias relativas por especie de parásito y por estación, en muestras de suelo
 Totales (N = 107) n (%)Verano (N = 20) n (%)Otoño (N = 20) n (%)Invierno (N = 37) n (%)Primavera (N = 30) n (%)χ2 (P)
  • *

     Diferencias estadísticamente significativas (P < 0.05).

Entamoeba sp. 9 (8.4)01 (5)5 (13.5)3 (10)5.02 (0.351)
Enteromonas sp. 4 (3.7)01 (5)3 (8.1)05.37 (0.366)
Endolimax sp. 6 (5.6)1 (5)2 (10)1 (2.7)2 (6.6)1.39 (0.725)
Giardia sp. 8 (7.5)1 (5)1 (5)5 (13.5)1 (3.3)2.92 (0.464)
Iodamoeba sp. 1 (0.9)0001 (3.3)2.56 (0.654)
Coccidia gen. spp.13 (12.1)05 (25)2 (5.4)6 (20.0)11.07 (0.020)*

Otoño, invierno y primavera presentaron la misma diversidad de especies (cinco en cada caso), superior a la observada en verano donde sólo se recuperaron quistes de Endolimax sp. y Giardia sp. Sin embargo, el análisis estadístico de los resultados indicó solamente diferencias significativas para los ooquistes de coccidios (Prueba exacta de Fisher (P < 0,05). En este caso, al realizarse las comparaciones entre estaciones según criterios de Bonferroni se obtuvieron diferencias significativas en los porcentajes de otoño – verano (p 0,0471) y primavera – verano (p 0,0398).

Los registros climáticos se mantuvieron dentro de los rangos históricos normales para las estaciones consideradas excepto la cantidad de lluvia caída que superó los valores normales para el otoño (Marzo–Junio) y la primavera (Septiembre–Diciembre) en donde se obtuvieron registros de 147,2 mm y 171,1 mm respectivamente (Table 2).

Table 2.  Datos climáticos de Neuquén capital. Período Abril 2000–Marzo 2001
 Temperatura (°C)Humedad relativa (%)Lluvia caída (mm)Velocidad vientos (km/h)
  1. Se indican los valores promedio y entre paréntesis el rango de variación.

Invierno8.0976119.29.18
(−8.3–25.1)(37–100) (3–49)
Primavera16.766.8171.112.55
(−0.5–32.3)(34–100) (1–68)
Verano23.1641.353.712.71
(6.2–38.8)(27–59) (3–48)
Otoño11.0674.5147.27.9
(−7.2–29.9)(34–100) (3–43)

El tipo de suelo se caracterizó como de textura arenosa, bien drenado y con escaso contenido de materia orgánica (0,46%). La relación de secado a estufa y al aire fue de 0,988 y la presencia de carbono orgánico fue de 0,28%. Se observó además la ausencia de cobertura vegetal.

Discusión

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  10. Agradecimientos
  11. Bibliografia

Durante el año de estudio se detectaron en muestras de suelo seis especies de protozoos intestinales. Por el contrario, no se encontró contaminación con huevos ni larvas de helmintos parásitos del hombre y/o los animales. El porcentaje de muestras contaminadas alcanzó un máximo de 35% en el período otoñal. Estos resultados difieren de lo observado en otras regiones de Argentina (Pezzani et al. 1996) y del mundo (Schulz & Kroeger 1992; Uga et al. 1995, 1997) donde se ha detectado la presencia tanto de protozoos como de helmintos y niveles más altos de contaminación. Estas diferencias podrían relacionarse con el tipo de suelo y las condiciones meteorológicas características de la región patagónica. Se ha demostrado que la supervivencia de formas infectivas se encuentra directamente asociada a las condiciones de humedad y temperatura de los ambientes (Wong & Bundy 1990; Nzeako 1992; Schmith 1998). Las larvas de nematodos y aún los huevos de Ascaris lumbricoides de viabilidad prolongada en suelos húmedos y climas templados, son incapaces de completar su desarrollo o persistir en el suelo por tiempos prolongados frente a condiciones extremas de estos factores (Uga et al. 1995; Stromberg 1997). La falta de una cobertura vegetal influye también en forma negativa sobre la supervivencia de estas formas parasitarias (Bergstrom & Langeland 1981; Storey & Phillips 1985).

Las temperaturas extremas invernales por debajo de los 0 °C o estivales, superiores a los 38 °C con gran amplitud térmica diaria, los vientos intensos y secos así como los suelos arenosos bien drenados y secos presentes en el lugar de estudio impedirían la persistencia de huevos y larvas de parásitos intestinales en los suelos analizados. Sin embargo algunos quistes y ooquistes de protozoos intestinales podrían persistir en el tiempo probablemente debido a la mayor resistencia a las condiciones ambientales que presentan estas formas parasitarias.

Los porcentajes de muestras de suelo contaminadas por estación indicaron una marcada disminución en la presencia de parásitos en verano, a diferencia de las otras estaciones del año que presentaron valores prácticamente constantes (máx: 35% en otoño, mín: 32,4% en invierno). Una diferencia estacional similar se observó en la diversidad de especies detectadas, con un mínimo de dos en verano, si bien este parámetro sólo alcanzó significancia estadística para los ooquistes de coccidios. Se ha sugerido una asociación estrecha entre la presencia de especies parasitarias y la humedad del suelo (Bergstrom & Langeland 1981; Uga et al. 1995). Los suelos arenosos, bien drenados y con poco contenido de materia orgánica favorecen el escurrimiento de las aguas superficiales y por lo tanto retienen poco el agua entre sus partículas. La capacidad de retener humedad es mínima siempre que no existan lluvias prolongadas en el ambiente. Estas características edáficas han sido señaladas como poco favorables para la supervivencia de parásitos (Stromberg 1997). El clima de la región se caracteriza por inviernos relativamente lluviosos, veranos extremadamente secos y régimen de lluvias variable anualmente en otoño y primavera. Durante el período de estudio los registros pluviométricos fueron excepcionalmente elevados durante estas dos estaciones, alcanzando registros superiores a los de invierno, lo que podría haber favorecido de esta forma la supervivencia de parásitos en esos períodos.

Las frecuencias de recuperación de parásitos, así como el número de especies encontradas durante el año de estudio reflejan estas fluctuaciones estacionales, estrechamente vinculadas al régimen de lluvias, en coincidencia con los resultados obtenidos por otros autores en regiones tropicales (Uga et al. 1995, 1997). Este hecho sugiere que aún en condiciones de muy bajas temperaturas invernales como las de la región patagónica, el factor ambiental determinante para la persistencia de protozoos intestinales en suelos sería el grado de humedad del mismo.

Los resultados obtenidos indican que la importancia del suelo como factor de riesgo para la transmisión de parásitos intestinales en la zona estudiada está condicionada tanto por las características estructurales del mismo, que no permiten retener la humedad, como por las variables climáticas. La interrelación de ambos factores determina condiciones poco favorables en el suelo que podrían explicar el bajo nivel de contaminación observado así como la ausencia de huevos y larvas de helmintos. Geohelmintos de amplia distribución en el mundo como A. lumbricoides serían incapaces de persistir en esta área geográfica al no poder completar su ciclo evolutivo. En ese sentido, estudios previos realizados en niños de 2 a 14 años residentes en el mismo barrio indicaron una frecuencia de parasitosis intestinal del 50,7%, donde el único helminto detectado fue Enterobius vermicularis, cuya biología no involucra estadíos de desarrollo en el suelo, hallándose, en contraste, diversas especies de protozoos (Soriano et al. 2001). Por otro lado, la combinación de factores climáticos y edáficos también justificaría la nítida estacionalidad observada en la presencia de protozoos intestinales, con valores constantes en los períodos lluviosos tanto templados como fríos y mínimos en los meses cálidos y secos del verano. Esta época del año sería entonces la de menor riesgo de transmisión de parásitos intestinales asociados al suelo.

Agradecimientos

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  11. Bibliografia

A Hermosina Ruth Astete por su eficiente colaboración técnica y a Ester Castronovo por su participación en la tarea de campo. Este trabajo fue financiado por la Secretaría de Investigación de la Universidad Nacional del Comahue, proyecto U003.

Bibliografia

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  8. Resultados
  9. Discusión
  10. Agradecimientos
  11. Bibliografia
  • Agresti A (1996) An Introduction to Categorical Data Analysis. Wiley, New York.
  • Ajala MO & Asaolu SO (1995) Efficiency of the salt flotation technique in the recovery of Ascaris lumbricoides eggs from soil. Journal of Helminthology 69, 15.
  • Atias A (1993) Parasitología Clínica. Publicaciones Técnicas Mediterráneo, Santiago.
  • Bergstrom K & Langeland G (1981) Survival of Ascaris eggs, Salmonella and fecal coli in soil and on vegetables grown in infected soil. Northern Veterinary Medicine 33, 2332.
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Authors Nora Beatriz Pierangeli, Alejandro Lorenzo Giayetto, Silvia Viviana Soriano and Alicia Veronesi, Cát. de Microbiología y Parasitología, Carrera de Medicina, UNCo, Cipolletti, Argentina. Ana Maria Manacorda and Liliana Marta Barbieri, Cát. de Microbiología Ambiental, IUCS, UNCo, Neuquén, Argentina. Betina Cecilia Pezzani,Marta Cecilia Minvielle and Juan Angel Basualdo, Cát. de Microbiología y Parasitología, Facultad de Ciencias Médicas, UNLP, La Plata, Argentina. Silvia Viviana Soriano, Los Robles 553, Cipolletti, Argentina. Fax: +54-299-4430820; E-mail: vsoriano@infovia.com.ar(corresponding author).