Assessment of the Environmental Risk Posed by an Exotic Fish: The Proposed Introduction of Channel Catfish (Ictalurus punctatus) to New Zealand

Authors


Abstract

Abstract: In 1987, a proposal was made to introduce channel catfish (Ictalurus punctatus) into New Zealand for aquaculture. An environmental impact assessment in support of the proposal incorporated details of channel catfish biology, its value to people, diseases, the history of introductions elsewhere, and possible impacts on New Zealand biota should the species become established in the wild. Although information on the environmental impacts of channel catfish introduced to other countries was limited and inadequate for assessing potential effects on freshwater ecosystems in New Zealand, a permit was granted to import fertilized eggs. These were hatched in quarantine, and subject to the favorable outcome of environmental trials were to be released for aquaculture. Subsequently, the requirement for trials was abandoned and instead an independent, two-man review team (the authors) was appointed to advise the Minister of Fisheries on whether the environmental risk posed by channel catfish was acceptable. The team considered the impact assessment and additional submissions from interested parties. The team concluded that there was a high probability that fish would escape and that they would be capable of breeding and growing in a wide range of freshwater environments throughout much of New Zealand.

Because channel catfish are omnivorous, they would probably prey on at least some native fish species and introduced salmonids, invertebrates including freshwater crayfish, and aquatic macrophytes. Competition to the detriment of other fishes was also considered likely. Furthermore, the low species diversity and ecological simplicity of fish communities in New Zealand could allow channel catfish opportunities not found within their natural range, as in parts of western North America where they have had significant impacts on freshwater communities. Because the evidence indicated that one or more valued species was likely to suffer a decline in abundance or distribution if channel catfish were introduced, the review team recommended that the environmental risk posed by the fish was unacceptable. The recommendation was accepted by the Minister of Fisheries and all the channel catfish held in quarantine were destroyed. This case clearly demonstrated weaknesses in the importation procedure in New Zealand and subsequently some changes have been made. In general, we recommend a four-step importation procedure comprising (1) environmental impact assessment, (2) publicity, (3) independent review, and (4) implementation. We suggest that the second step is most crucial.

Abstract

Resumen: En 1987 se hizo una propuesta para introducir en Nueva Zelandia “catfish” del canal (Ictalurus punctatus) para acuacultura. Un estudio de impacto ambiental, que apoyaba la propuesta incorporó detalles de la biología del “catfish” del canal, su valor para la población, enfermedades, historia de introducciones en otros lugares, y posibles impactos en la biota de Nueva Zelandia en caso de que la especie se estableciera en la naturaleza. Si bien información sobre el impacto ambiental del “catfish” del canal en otros paises era limitado e inadecuado para establecer los efectos potenciales en el ecosistema de agua dulce de Nueva Zelandia, se confirió un permiso para importar huevos fertilizados. Estos fueron criados en cuarentena, e iban a ser puestos en libertad, dependiendo de un resultado favorable de los ensayos ambientales. Subsequentemente, se abandonó el requisito de ensayos ambientales, y se designó un equipo independiente de dos personas (los autores) para asesorar al Ministro de Pesquerías sobre el peligro ambiental planteado por el “catfish” del canal y para establecer se el mismo era aceptable. La información considerada por este equipo consistó en la evaluación del impacto ambiental y presentaciones adicionales de las partes interesadas. El equipo de revisión concluyó que existía una alta probabilidad de que el pez escapase, siendo capaz de reproducirce y crecer en un amplio rango de ambientes de agua dulce a lo largo de gran parte de Nueva Zelandia. Dado que el “catfish” es omnívoro, era probable que predase sobre por lo menos algunas especies de peces nativos y salmones introducidos, sobre invertebrados (incluyendo el camarón de agua dulce) y sobre macrófitas acuáticas. También se consideraba posible competencia en perjuicio de otros peces. Mas aún, la baja diversidad específica y la simplicidad ecológica de las comunidades de peces en Nueva Zelandia podría ofrecer al “catfish” del canal oportunidades que no se encuentran en su habitat natural, tal cual ha ocurrido en ciertas partes de América del Norte, para las que se ha reportado que este pez ha tenido un impacto significativo sobre las comunidades dulceacuícolas. Dado que la evidencia indicaba la posibilidad de que una o más especies importantes sufrirían una declinación en su abundancia o distribución si se introducía el “catfish” del canal, el equipo de revisión concluyó que el riesgo ambiental planteado por el pez era inaceptable. Esta recomendación fue aceptada por el Ministro de Pesquerías y todos los “catfish” del canal mantenidos en cuarentena fueron exterminados. Este ejemplo demuestra claramente flaquezas en los procedimientos de importacion de Nueva Zelandia; algunas modificaciones fueron introducidas subsecuentemente a los efectos de eliminar estas flaquezas. En general, recomendamos un procedimiento de importación consistente en cuatro pasos: (1) evaluación de impacto ambiental, (2) publicidad, (3) revisión independiente, (4) implementación. Sugerimos que el segundo paso es muy crucial.

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