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Abstract: This paper reviews knowledge of biodiversity in open ocean pelagic communities and discusses the possible causal factors for the patterns. The oceanic pelagic ecosystem is by far the largest on Earth and, although locally its assemblages may be as rich as many terrestrial ecosystems, its global diversity (at both a species and an ecosystem level) is low. There are latitudinal trends in pelagic species diversity similar to those in many terrestrial taxa. High species richness in the oceans, however, tends to be associated with regions of low productivity that lack strong seasonality in the production cycle. The richest zones occur at the boundaries between different types of oceanic water where different faunas are mixed together, but the geographical locations of these boundaries are unstable and shift seasonally by hundreds of kilometers. If high diversity is emphasized in the development of protocols for conservation, then not only will the oceans receive low priority in conservation and resource management, but the regions most important in terms of process will also be overlooked. The scales of oceanic systems are so large that the methodologies developed for terrestrial conservation and resource management are inapplicable. Biodiversity may be regarded as the principal criterion for developing management strategies, yet the links (if any) between the ecological processes in the ocean that play such an important role in global homeostasis remain poorly characterized. The basis for a predictive understanding of the interaction between diversity and ecological process can be greatly enhanced relatively inexpensively by systematically collating existing data and working up extant collections of material

Resumen: Se revisa el conocimiento de la biodiversidad en comunidades pelágicas del océano abierto y se discuten los posibles factores causales de los patrones observados. El ecosístema pelágico oceánico es, lejos, el más grande sobre la Tierra y si bien sus asociaciones pueden ser, localmente, tan ricas como muchos de los ecosistemas terrestres, su diversidad global (tanto al nivel de especies como al de ecosistemas) es baja. Existen tendencias latitudinales en la diversidad de especies pelágicas que son semejantes a las de muchos taxones terrestres. Sin embargo, la alta riqueza de especies en el océano tiende a estar asociada con regiones de baja productividad que carece de fuerte estacionalidad en los ciclos de producción. Las zonas más ricas se encuentran en los límites entre distintos tipos de aguas oceánicas donde faunas diferentes son mezcladas. Sin embargo, las localizaciones geográficas de estos límites son inestables y se trasladan estacionalmente cientos de kilómetros. Si se enfatiza la alta diversidad en el desarrollo de protocolos para la conservación, entonces los oceanos no solo recibiran baja prioridad en conservación y manejo de recursos, sino que también las regiones que son más importantes en términos de procesos serán ignoradas. Las escalas de los sistemas oceánicos son tan grandes que la metodología desarrollada para la conservación terrestre y manejo de recursos son inaplicables. La biodiversidad puede ser considerada como el principal criterio para desarrollar estrategias de manejo, sin embargo, los lazos (si es que existen) entre los procesos ecológicos en el oceano, que juegan un rol tan importante en la homeostasis global, continúan pobremente caracterizados. Las bases para una comprensión predictiva de la interacción entre diversidad y procesos ecológicos puede ser mejorada en gran medida en forma relativamente barata a través de la cotejación sistemática de datos existentes y por medio de la elaboración de colecciones a partir de material existente.