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Conservation of riparian vegetation in western North America has, in part, emphasized providing habitats for a locally diverse avifauna. Site diversity, especially relative to the number of species present, is generally high within riparian avifaunas. Between-habitat diversity changes across a watershed, with riparian species assemblages differing most from upland assemblages at the highest and lowest elevations. This pattern can be attributed to enhanced avian movements within the riparian vegetation. The corridors for bird movements, in turn, facilitate faunal mixing on a broader scale, influencing regional diversity within landscapes. Riparian ecosystems are viewed as connectors of forests across fragmented landscapes. In western settings, however, they are highly linearized forests transecting watersheds between upland associations of high elevations and very different associations at lower elevations. Regionally, riparian vegetation represents linear islands that are internally both floristically and faunistically dynamic rather than mere bridges of homogeneous vegetation in landscape networks. The significance of riparian vegetation as habitat for western birds has been defined primarily at the local level. Conservation activities favoring site diversity are short-sighted, however, and could have severe consequences for unique elements of riparian avifaunas. Conservation actions must evaluate how local activities alter potential dispersal opportunities for ecological-generalist versus riparian-obligate species. Maintaining the character and integrity of riparian avifaunas requires planning from regional and continental perspectives.

La conservación de la vegetación ribereña en el oeste de América del Norte ha enfatizado en parte la provisión de hábitats para una avifauna localmente diversa. La diversidad de sitios, en especial relativos al número de especies presentes, es generalmente alta en avifaunas ribereñas. La diversidad entre hábitats cambia, a lo largo de una cuenca, con ensambles de especies ribereñas difiriendo más de los ensambles de tierras altas en las elevaciones menores y mayores. Este patrón puede ser atribuído al realce de los movimientos de las aves dentro de la vegetación ribereña. Los corredores para el movimiento de aves, a su vez, facilitan la mezcla faunística a una escala mas amplia, influenciando la diversidad regional dentro de los paisajes. Los ecosistemas ribereños son vistos como conectores de forestas a lo largo de paisajes fragmentados. En ambientes del oeste, sin embargo, estos son forestas altamente linearizadas que atraviezan cuencas entre asociaciones de tierras altas de gran elevación y asociaciones muy diferentes en elevaciones menores. Regionalmente, la vegetación ribereña representa islas lineares que son internamente dinámicas tanto florística como faunísticamente, no siendo meros puentes de vegetación homogénea en redes de paisajes. El significado de la vegetación ribereña como hábitats para aves del oeste ha sido definido primariamente al nivel local. Sin embargo, las actividades de conservación que favorecen la diversidad de sitios carecen de una visión amplia y podrían tener potencialmente, severas concecuencias para los singulares elementos de las avifaunas ribereñas. Las acciones de conservación deben evaluar como las actividades locales alteran las oportunidades potenciales de disperión de generalistas ecológicos en comparación con especies ribereñas obligadas. El mantenimiento del carácter e integridad de avifaunas ribereñas requiere perspectivas de planeamiento de enfoques regionales y continentales.