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The logic of demographic modeling, the apparent simplicity of its quantifiably substantiated answers, and the ready availability of software correlate with increasing use of demographic modeling as the means of applying biology to the conservation of potentially endangered populations. I investigated that use by considering a small population (about 300 individuals) of a large, forest-dwelling mammal of the tropics, the Virunga gorilla (Gorilla gorilla) of Zaire, Uganda, and Rwanda. Because censuses of forest populations are so inaccurate and data on variance of some parameters takes so long to collect, models might not be broadly applicable. Therefore, simple demographic indices of potential extinction should replace sophisticated models. The current best index could be problematic, however, because it is based on detecting adult mortality, perhaps the most difficult demographic parameter to measure. Models of the Virunga gorilla population that incorporate aspects of demographic heterogeneity valuably indicate genetic and demographic persistence for several hundred years. Deterministic change in habitat is a greater threat than stochastic demographic variation, and yet our ecological ignorance is such that we could not begin to model the consequences of removal of even the main food plant. We must add to our ability to model outcomes of demographic perturbation a far greater understanding of the processes by which the perturbations occur. Demography allows us to model demographic response to demographic change, but we usually need ecology to tell us how the threat produced the demographic change in the first place. In a time of change, accurate prediction requires ecological understanding of process as well as demographic understanding of outcome.

La lógica de la modelación demográfica, la simplicidad aparente de sus respuestas substanciadas y la disponibilidad de paquetes de computo se correlaciona con el uso en aumento del modelaje de poblaciones potencialmente en peligro. En este trabajo de investigo dicho uso por medio de la consideración de una población pequeña (alrededor de 300 individuos) de un mamífero grande que habita las selvas tropicales, el gorila Virunga (Gorilla gorilla) de Zaire, Uganda y Rwanda. Los modelos podrián no ser ampliamente aplicables debido a que los censos de poblaciones selváticas son muy inexactos y lleva mucho tiempo colectar los datos sobre la varianza de algunos parámetros. Por consiguiente, simples índices demográficos de la extinción potencial deberían reemplazar modelos sofisticados. Sin embargo, el mejor índice en uso también podría ser problemático porque esta basado en la detección de la mortalidad adulta, que es quizás el parámetro demográfico más dificil de medir. Los modelos de la población de gorila Virunga que incorporan aspectos de la heterogeneidad demográfica indican la persistencia demográfica y genética por varios cientos de años. Los cambios determinísticos del hábitat son una amenaza mayor que la variación demográfica estocástica. Sin embargo, nuestra ignorancia ecológica es tal que ni siquiera podemos comenzar a modelar las concecuencias de la remoción de la planta que constituye su principal fuente de alimentación. Debemos sumar a nuestra capacidad de modelar resultados de perturbaciones demográficas una comprensión mucho mayor de los procesos que producen las perturbaciones. La demografía nos permite modelar la respuesta demográfica al cambio demográfico, pero nosotros necesitamos usualmente que la ecología nos indique primero como la amenaza produjo el cambio demográfico. En una época de cambios como la actual, una predicción exacta requiere tanto una comprensión ecológica del proceso como una comprensión demográfica del resultado.