Recovery Plans and the Endangered Species Act: Are Criticisms Supported by Data?

Authors


Abstract

To address recent criticisms of the recovery process of the U.S. Endangered Species Act and to search for ways to improve recovery efforts, we evaluated all recovery plans approved by the U.S. Fish and Wildlife Service and the National Marine Fisheries Service as of August 1991. As expected with rare species, we found an overall lack of detailed biological information presented in recovery plans. Information on species’ distributions was most common, being mentioned in 88% of the original recovery plans, while information on species’ abundance, population demographics, and dynamics (in descending order) was much less available. Biological information tended to be sparsely distributed among taxonomic groups. We found that threatened and endangered species were at risk of extinction, yet differentiation between threatened and endangered species’ status in the wild and their recovery goals was not evident. Based on criteria developed by Mace and Lande (1991) (and depending on choice of minimum criteria), population-based recovery goals set in recovery plans, if achieved, would not improve the level of endangerment for 60–73% of vertebrate species. With few exceptions, a taxonomic bias was detected in the recovery process that favored animals over plants, vertebrates over invertebrates, and birds and mammals over fish and herpetofauna. The average time in years between listing and original recovery plan approval, however, was significantly shorter for plants (4.1) than animals (11.3), and for invertebrates (6.3) than vertebrates (9.4). It took an average of at least five years between each step in the recovery plan process (from listing to recovery plan approval and subsequent revision). Only 3.5% of the species in recovery plans were identified as keystones, and little recent emphasis has been placed on recovery plans covering multiple species. Finally, though public education was recommended frequently (92%) in recovery plans, public attitude assessment was virtually ignored (<2%). We suggest possible explanations for some of these findings, discuss the implications in light of the Endangered Species Act reauthorization, and present recommendations for future recovery plans and conservation strategies.

Abstract

Evaluamos todos los planes de recuperación aprobados por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos y por el Servicio Nacional de Pesquerías Marinas hasta Agosto de 1991, a efecto de referirnos a las recientes críticas al proceso de recuperación propuesto por el Acta de Especies en Peligro de Extinción y para buscar caminos que mejoren los esfuerzos de recuperación. Tal como se esperaba con las especies raras, encontramos una falta generalizada de información biológica detallada en los planes de recuperación. La información sobre la distribución de las especies fue la más común, siendo mencionada en el 88% de los planes de recuperación originales, mientras que la información sobre la abundancia de las especies, la demografía y la dinámica poblacional (en orden descendente) estuvieron mucho menos disponibles. La información biológica tendió ha estar distribuída en forma esparcida entre los grupos taxonómicos. Encontramos que especies amenazadas y en peligro estaban en riesgo de extinción, sin embargo la diferenciación entre el estado silvestre de las especies amenazadas y en peligro y sus objetivos de recuperación no era evidente. Basados en el criterio desarrollado por Mace y Lande (1991) (y dependiendo de la elección de un criterio mínimo), los objetivos de recuperación poblacional formulados en los planes de recuperación no mejorarían el nivel de riesgo de extinción para un 60–73% de las especies de vertebrados. Con pocas excepciones, se detectó un sesgo taxonómico en los procesos de recuperación que favoreció a los animales por sobre las plantas, a vertebrados por sobre los invertebrados y a los pájaros y mamíferos por sobre los peces y la herpetofauna. Sin embargo, el tiempo promedio en años entre el listado y la aprobación del plan de recuperación original fue significativamente más corto para las plantas que para los animales (11.3), e invertebrados (6.3) que vertebrados (9.4). Llevó un promedio de por lo menos 5 años entre cada paso en el proceso del plan de recuperación (desde el listado hasta la aprobación del plan de recuperación y subsecuente revisión). Sólo un 3.5% de las especies en los planes de recuperación fueron identificadas como especies “clave” y se ha puesto poco énfasis en los planes de recuperación que cubran especies múltiples. Finalmente, si bien la educación pública fue recomendada frecuentemente (92%) en los planes de recuperación, la evaluación de la actividad pública fue virtualmente ignorada (<2%). Sugerimos posibles explicaciones para algunos de estos hallazgos, discutimos las implicaciones para de la reautorización del Acta de Especies en Peligro de Extinción y presentamos recomendaciones para planes de recuperación y estrategias de conservación futuros.

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