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We revisited 68 plots of forest vegetation in the San Bernardino Mountains that had been quantitatively described in 1929-1935, from the California Vegetation Type Map (VTM) Survey. By using the same sampling methods, we documented changes—over approximately 60 years and during a period of fire suppression management—in tree density by both species and size class. In general, we found increasing stand densities, a transformation from old-growth age structure to young growth, and a compositional shift from Pinus ponderosa and P. jeffreyi to Abies concolor and Calocedrus decurrens. Density of trees of more than 12 cm diameter at breast height (dbh) increased by 79%, including three to ten-fold increases in the youngest cohorts 12–66 cm dbh. The magnitude of change depended upon initial forest composition and local annual precipitation. Monotypic stands of P. jeffreyi or those initially dominated by Abies concolor showed the least change in species composition; the most xeric stands of P. jeffreyi showed the least gain in density; and mesic mixed P. ponderosa stands showed the most dramatic change in composition and density. We compared these data to records of past and present forests in the Sierra Nevada and found parallel trends, but magnified by the increased precipitation of the Sierra Nevada. We also compared VTM data from the San Bernardino Mountains to mixed conifer forests in the Sierra San Pedro Martir of Baja California. These Mexican sites and forests are ecologically similar to those in California, but they still experience unmanaged fire regimes. Californian forests of 60 years ago are remarkably similar to modern forests in the Sierra San Pedro Martir. Thus, we conclude that forest changes in the San Bernardino Mountains are primarily due to lengthening fire intervals. Forest changes as a result of fire suppression have important conservation consequences for bird species diversity in general and for Spotted Owl and Neotropical migrants in particular.

Volvimos a visitar 68 parcelas de vegetación boscosa en las Montañas de San Bernardino, las cuales habían sido descritas cuantitativamente en 1929–1935, a partir del relevamiento del mapa de tipos de vegetación de California. Utilizando los mismos métodos de muestreo, documentamos los cambios (ocurridos durante aproximadamente 60 años y durante un período bajo manejo de supresión de incendios) en la densidad de árboles tanto por especie como por clase de tamaño. Encontramos, en general, un incremento en la densidad de las parcelas, una transformación de una estructura de edades característica de bosques de crecimiento antiguo a una característica de bosques jóvenes y un cambio en la composición que pasó de Pinus ponderosa y P. Jeffreyi a Abies concolor y Calocedrus decurrens. Las densidades de los árboles con un área basal mayor de 12cm aumentó en un 79%, incluyendo incrementos de 3 a 10 veces en las cohortes más jóvenes (dbh 12–66cm). La magnitud del cambio dependió de la composición original del bosque y de la precipitación anual local. Los rodales monotípicos de P. jeffreyi o aquellos dominados inicialmente por Abies concolor mostraron el cambio menos pronunciado en composición de especies; los rodales más xerófilos de P. jeffreyi mostraron el menor incremento en densidad; y los rodales mixtos mésicos de P. ponderosa mostraron el cambio más dramático en composición y densidad. Comparamos estos datos con registros pasados y presentes de los bosques de las Montañas de la Sierra Nevada y encontramos tendencias similares, pero amplificadas por el efecto de la mayor precipitación de la Sierra Nevada. También comparamos los mapas de tipos de vegetación de las Montañas de San Bernardino con los bosques mixtos de coníferas de la Sierra de San Pedro Mártir en Baja California. Estos sitios y bosques de México son ecológicamente similares a aquellos de California, peroaún se encuentran bajo un régimen de incendios no controlado. Los bosques de California 60 años atrás son increíblemente similares a los bosques actuales de la Sierra de San Pedro Mártir. Concluímos por lo tanto que los cambios en los bosques de las Montañas de San Bernardino se deben principalmente a la ampliación de los intervalos entre incendios. Los cambios en et bosque, resultantes de la supresión de incendios tienen consecuencias importantes a nivel de conservación para la diversidad del especies de aves en general, y para el búho moteado y los migrantes neotropicales en particular.