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Humans visiting natural areas often disturb wildlife, possibly displacing animals from desirable habitat. To hold ecotourism at acceptable levels refuge managers need to know which species are likely to be affected and which response occurs at different levels of disturbance. Displacement of waterbirds at J. N. “Ding” Darling National Wildlife Refuge, Florida (U.S.A.), by specific human activities was demonstrated experimentally by Klein in 1993. We assessed the extent of this effect of ecotourism on the distribution of 38 species of waterbirds by surveying birds in plots of known distance from a dike along which wildlife tours occurred. Most resident species were less sensitive to disturbance than were migrants. Migrant ducks were most sensitive when they first arrived, mid-October to mid-December, usually remaining more than 80 m from the drive, even at low levels of human visitation. Herons, egrets. Brown Pelicans (Pelecanus occidentalis), and Anhingas (Anhinga anhinga) were most likely to remain close to areas of high human activity. Shorebirds were displaced at intermediate distance and visitation levels. Mottled Ducks (Anas fulvigula) and several of the ardeids seemed to include two groups differing in behavior, one habituated to humans and one sensitive to disturbance. Public education and changes in management practices are needed to reduce disturbance. Guided tours and low-disturbance zones where people stay in their cars could reduce the negative effects of tourists, especially in the fall when migrants arrive. The number of human visitors may have to be reduced or the wildlife drive closed on certain days during the tourist season.

La visita de seres humanos a áreas naturales perturba frecuentemente la vida silvestre, posiblemente desplazando animales de los hábitats apropiados. Para mantener el ecoturismo a niveles aceptables, los administradores de refugios tienen que saber que especies pueden ser afectadas y cuales son las respuestas a los distintos niveles de perturbación. El desplazamiento de aves acuáticas por actividades humanas especificas, en el Refugio Nacional de Vida Silvestre J. N. “Ding,” en Florida (U.S.A.), fue demostrado experimentalmente por Klein en 1993. En el presente estudio evaluamos la extensión de los estos efectos del ecoturismo sobre la distribución de 38 especies de aves acuáticas. Estudiamos aves en parcelas que se encuentran a una distancia conocida de una represa, a lo largo de la cual se llevaban a cabo excursiones. La mayoría de las especies residentes, fueron menos sensibles a la perturbación que las especies migratorias. Los patos migratorios fueron los más sensibles cuando recién llegaron, de mediados de Octubre a mediados de Diciembre, permaneciendo usualmente a más de 80 m. del sendero, aún cuando los niveles de las visitas por seres humanos eran bajos. Las garzas, los airones, los pelicanos cafés (Pelecanus occidentalis), y (Anhinga anhinga) fueron los que permanecieron con más frecuencia cerca de las áreas con altos niveles de actividad humana. Las aves ribereñas fueron desplazadas cuando las distancias y los niveles de las visitas eran intermedios. El pato jaspeado (Anas fulvigula) y varios ardeidos parecieron incluir dos grupos que diferían en su comportamiento, uno habituado a los seres humanos y otro sensible a la perturación. A los efectos de reducir la perturbación se necesita de la educación pública y de cambios en las prácticas de manejo. Las excursiones guiadas y las zonas de baja pertubación en las cuales las personas permanecen en sus vehículos podrían reducir los efectos negativos de los turistas, especialmente en el otoño cuando llegan los migrantes. Se podría llegar a necesitar una reducción en el número de visitantes humanos o el cierre de los senderos de vida silvestre durante ciertos dias de la temporada turística.