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Natural scientists are being encouraged by environmental and developmental agencies to define and operationalize the concept of sustainability in a “scientific” manner. Such an approach is fraught with dangers because values, opinions, and social influences are an inextricable part of science, especially applied science. Natural scientists’ attempts to define sustainability, particularly to decide what should be sustained, cannot therefore be value-neutral. They simply end up shifting value judgments to different levels by choosing either a single obvious objective, an arbitrary range of objectives, or an arbitrary method of aggregating different preferences. This lack of self-reflectiveness on the part of scientists has important consequences for the direction of research and its political implications. Natural scientists should heed lessons from earlier cases of scientists’ involvement in policy and redefine the terms of reference before shouldering their social burden. The dilemma of pursuing objective science in a value-loaded and socially charged discourse can be resolved by properly understanding the role of analysis and by pursuing a socially grounded pluralistic approach to problem definition and research methodology.

Los científicos naturalistas son incitados por las agencias ambientales y de desarrollo para que definan y operacionalicen de una manera “científica” el concepto de sostenibilidad. Tal enfoque esta lleno de peligros, ya que los valores, las opiniones y las influencias sociales son una parte intrínseca de la ciencia, especialmente de la ciencia aplicada. Los intentos de los científicos naturalistas por definir la sostenibilidad, y en particular para decidir que es lo que se debe sostener, no pueden por lo tanto ser neutrales. Los juicios de valor son simplemente cambiados al escoger un objetivo único “obvio,” una serie arbitraria de objetivos o bien un método arbitrario de agregación de diferentes preferencias. Esta falta de auto-reflexión por parte de los científicos tiene consecuencias importantes en la dirección de la investigación y para sus implicaciones políticas. Los científicos naturalistas harían bien en prestar atención a las lecciones de los casos anteriores de implicación de científicos en la politica y en redefinir los términos de referencia, antes de echarse sobre la espalda la “carga” social. El dilema de buscar una ciencia objetiva en un discurso cargado de valores sociales puede resolverse mediante una apropiada comprensión del rol del “análisis” y mediante la búsqueda de un enfoque social pluralista en la definición de los problemas y en la metodología de la investigación.