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Large carnivores need large areas of relatively wild habitat, which makes their conservation challenging. These species play important ecological roles and in some cases may qualify as keystone species. Although the ability of carnivores to control prey numbers varies according to many factors and often is effective only in the short term, the indirect effects of carnivores on community structure and diversity can be great. Perhaps just as important is the role of carnivores as umbrella species (i.e., species whose habitat area requirements encompass the habitats of many other species). Conservation areas large enough to support populations of large carnivores are likely to include many other species and natural communities, especially in regions such as the Rocky Mountains of Canada and the United States that have relatively low endemism. For example, a plan for recovery of grizzly bears (Ursus arctos) proposed by Shaffer (1992) covers, in part, 34% of the state of Idaho (compared to 8% covered by a U.S. Fish and Wildlife Service proposal) and would capture 10% or more of the statewide ranges of 71% of the mammal species, 67% of the birds, 61% of the amphibians but only 27% of the reptiles native to Idaho. Two-thirds (67%) of the vegetation types in Idaho would have 10% or more of their statewide area included in the Shaffer plan. The U.S. Fish and Wildlife Service recovery zones provide a much poorer umbrella. The umbrella functions of large carnivores are expected to be poorer in regions with high endemism. The application of metapopulation concepts to large carnivore conservation has led to proposals for regional reserve networks composed of wilderness core areas, multiple-use buffer zones, and some form of connectivity. The exceptional vagility of most large carnivores makes such networks feasible in a region with low human population density, such as the Rocky Mountains, but mortality risks still need to be addressed. Roads are a major threat to carnivore recovery because of barrier effects, vehicle collisions, and increased accessibility of wild areas to poachers. Development, especially for tourism, is also becoming a threat in many parts ofthe region.

Los carnívoros mayores requieren de extensas áreas de hábitat relativamente natural, lo cual hace de su conservación un reto. Estas especies juegan un papel ecológico importante y pueden, en algunos casos, ser consideradas como especies clave. Aunque la capacidad de los carnívoros para controlar la abundancia de sus presas varia en función de numerosos factores y a menudo solo es a corto plazo, los efectos indirectos de los carnívoros sobre la estructura y diversidad de la comunidad pueden ser grandes. Posiblemente igual importancia tiene el papel de los carníivoros como especies sombrilla (i.e., especies cuyos requerimientos de extensión del hábitat comprenden los hábitats de muchas otras especies). Es probable que áreas de conservación suficientemente grandes para mantener poblaciones de carnívoros mayores incluyan muchas otras especies y comunidades naturales, especialmente en regiones con endemismo relativamente bajo, tal como las Montañas Rocallosas. Por ejemplo, un plan de recuperación de osos pardos (Ursus arctos) propuesto por Schaffer (1992) abarca, en parte, el 34% del estado de Idaho (comparado con el 8% del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los E.U.) abarcaria el 10% o más de los rangos estatales de distribución del 71% de las especies de mamiferos, 67% de aves y 61% de anfibios, pero solo el 21% de reptiles nativos de Idaho. Dos tercios (67%) de los tipos de vegetación de Idaho tendrían 10% o más de su extensión en el estado incluida en la propuesta de Schaffer. Las zonas de recuperación propuestas por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre constituyen una sombrilla Más pequeña. Se espera que en regiones de alto endemismo la función cobertora de los carnívoros mayores es más pobre. La aplicación del concepto de metapoblación en la conservación de carnívoros mayores ha llevado a propuestas de redes regionales de reservas interconectadas de alguna manera y compuestas por zonas núcleo y zonas de amortiguamiento de usos múltiples. La vagilidad excepcional de la mayoria de los carnívoros permite dichas redes en una región con baja densidad poblacional humana, tal como las Montañas Rocallosas, aunque los riesgos de mortalidad deberán ser considerados. Los caminos son una amenaza mayor para la recuperación de carnívoros por fungir como barreras, propiciar colisiones con vehículos y facilitar el acceso a cazadores furtivos. El desarrollo especialmente para el turismo también se está convirtiendo en una amenaza en muchas partes de la región.