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Conserving large carnivores in North America hinges on protecting vast wildlands, a strategy often assumed to carry significant economic costs in terms of jobs and income foregone. Using case studies, we tested whether there is enough evidence to support the assertion that the protection of wildlands is detrimental to economic development in the northern U.S. Rocky Mountains and the Rocky Mountains of southern British Columbia and Alberta. We analyzed employment and income trends in northwestern Montana (U.S.A.) for counties with a high degree of wildland protection versus counties with high levels of resource extraction and little wildland protection. Employment and personal income levels in “wilderness” counties grew faster than in “resource-extraction” counties. Wilderness counties also showed higher degrees of economic diversification and lower unemployment rates. No direct cause-and-effect relationship was established between wildlands protection and economic development, but to the assertion that protecting wildland habitat for large carnivores is detrimental to a region’s economy, enough counterevidence is presented to suggest an alternative hypothesis: the protection of wilderness habitat that sustains wild carnivores such as grizzly bears (Ursus arctos horribilis) and wolves (Canis lupus) does not have a detrimental effect on local or regional economies. Evidence presented suggests that economic growth is stimulated by environmental amenities. Further, case studies in southern British Columbia and Alberta in Canada and the Greater Yellowstone region, in the U.S., where environmental protection has been explicitly recognized as an economic development strategy, suggest that environmental protection and economic development are complementary goals. In some areas, however, “amenity-based” economic growth is rapidly leading to urban sprawl and subsequent loss of wildlife habitat, and there is a need for growth management.

La conservación de carnívoros mayores en Norte América requiere de la conservación de extensas áreas silvestres, estrategia que a menudo se asume que conlleva costos económicos significativos en términos de empleos e ingresos no obtenidos. Usando estudios de caso, probamos si hay suficiente evidencia para soportar la aserveración de que la protección de áreas naturales va en detrimento del desarrollo económico en las Montañas Rocallosas en el norte de Estados Unidos y de Columbia Británica y Alberta en el sur de Canadá. Analizamos las tendencias de empleos y de ingresos en condados del noroeste de Montana, E. U., con un alto grado de protección de áreas naturales versus condados con altos niveles de extracción de recursos y escasa protección de áreas naturales. Los niveles de empleo e ingresos personales en los condados “silvestres” crecieron más rápido que en los condados “extractores de recursos.” Los condados silvestres también mostraron mayores niveles de diversificación económica y menores tasas de desempleo. Aunque no se estableció una relación entre la protección de áreas naturales y el desarrollo económico, se presentan suficientes evidencias para refutar la aseveración de que la protección de hábitats silvestres para carnívoros mayores va en detrimento del desarrollo económico y para sugerir una hipótesis alternativa: ia protección del hábitat silvestre que sostiene a carnívoros silvestres como oso pardos (Ursus arctos horribilis) y lobos (Canis lupus), no tiene efectos negativos en la economia local o regional. Las evidencias presentadas sugieren que el crecimiento económico es estimulado por los tratos agradables ambientales. Más aún, estudios de caso en el sur de Columbia Británica y Alberta en Canadá y en la región de Yellowstone en los Estados Unidos, en donde la protección ambiental ha sido reconocida explícitamente como una estrategia de desarrollo económico, sugieren que la protección ambiental y el desarrollo económico son metas complementarias. Sin embargo, en algunas áreas el crecimiento económico basado en el trato agradable rápidamente esta conduciendo a la expansión urbana y la subsecuente pérdida del hábitat silvestre, por lo tanto se require manejar el crecimiento.