SEARCH

SEARCH BY CITATION

The incorporation of precise definitions for taxonomic units into wildlife legislation has necessitated the reevaluation of the taxonomy of endangered and threatened species. We used the subspecies recognition criteria proposed by Avise and Ball (1990) and O’Brien and Mayr (1991) to examine the infraspecific taxonomy of the leopard, Panthera pardus, a geographically widespread species with 27 currently recognized trinomial designations. Samples from named subspecies revealed appreciable genetic diversity using three molecular methods: allozymes, mitochondrial DNA restriction sites, and feline-specific minisatellites. Continental populations and subspecies from Africa and Asia possessed the highest amount of molecular genetic variation, whereas relatively lower amounts of diversity were present in island populations. Molecular data were analyzed using three phylogenetic methods (distance-matrix, maximum parsimony, and maximum likelihood) to resolve genetic differentiation below the species level The combined results revealed phylogenetic distinction of six geographically isolated groups of leopards: (1) African, (2) central Asian, (3) Indian, (4) Sri Lankan, (5) Javan, and (6) east Asian. Based on the combined molecular analyses and supporting morphological data (Miththapala 1992), u,e recommend that subspecific leopard taxonomy be revised to comprise eight subspecies: (1) P. p. pardus, Africa; (2) P. p. saxicolor, central Asia; (3) P. p. fusca, Indian subcontinent; (4) P. p. kotiya, Sri Lanka; (5) P. p. melas, Java; (6) P. p. orientalis, Amur; (7) P. p. japonensis, northern China; and (8) P. p. delacouri, southern China. In most cases, designated subspecies conform to historic geological barriers that would have facilitated allopatric genetic divergence.

La incorporación de definiciones precisas para unidades taxonómicas en legislación de la vida silvestre ha necesitado de la re-evaluación de la taxonomía de especies amenazadas y en peligo de extinción. Utilizamos los criterios de reconocimiento de subespecies propuestos por Avise y Ball (1990) y O’Brien y Mayr (1991) para examinar la taxonomía intraespecífica del leopardo Panthera pardus, una especie ampliamente dispersa con 27 designaciones trinomiales reconocidas. Muestras de supuestas subespecies revelaron una diversidad genética apreciable, usando tres métodos moleculares: Alozimas, sitios de restricción en ADN mitocondrial y minisatélites felino-específicos: Poblaciones continentales y subespecies de Africa y Asia poseen la más alta cantidad de variación genética molecular, mientras que en poblaciones insulares estuvieron presentes cantidades relativamente bajas de diversidad. Los datos moleculares fueron analizados utilizando tres métodos filogenéticos (Matriz de distancia, máxima parsimonia y máxima proximidad) para resolver diferenciaciones genéticas por debajo del nivel de especie. Los resultados combinados revelaron la distinción filo-genética de seis grupos de leopardos geográficamente aislados: 1) Africano, 2) Centro asiático, 3) Hindú, 4) Sri Lankano, 5) Javano y, 6) Este asiático. Basados en el análisis molecular combinado y soportados en datos morfológicos (Miththapala, 1992), recomendamos la revisión taxonómica a nivel de subespecie que comprende ocho subespecies: 1) P. p. pardus, Africa; 2) P. p. saxicolor, Asia central; 3) P. p. fusca, subcontinente Hindú; 4) P. p. kotiya, Sri Lanka; 5) P. p. melas, Java; 6) P. p. orientalis, Amur; 7) P. p. japonensis, norte Chino; 8) P. p. delacouri, sur Chino. En la mayoría de los casos las subespecies designadas están conformadas por barreras geológicas históricas que pudieron haber facilitado divergencia genética alopátrica.