SEARCH

SEARCH BY CITATION

The lower delta of the Colorado River has been severely affected by the upstream diversion of water for human use. No river water is officially appropriated to support delta wetlands, yet large marsh areas of conservation interest still exist below the agricultural fields in Mexico. These are supported by flood water, agricultural drainage water, municipal sewage effluent, and seawater in the intertidal zone. From 1973 to 1993 the area of freshwater and brackish marsh varied widely, from 5800 to 63,000 ha. A new opportunity exists to restore wetlands in the delta now that the upstream water impoundments on the Colorado River are filled and flood flows are once again being directed to the delta. But flood control structures now channel most of the flood water directly to the sea, and most of the effluent waters are deposited in evaporation basins rather than used to support wetlands. If the Yuma Desalting Plant in the United States becomes operational and if the Rio Hardy wetlands continue to be drained, the area of brackish wetlands could decrease to less than 2000 ha in the near future. Preserving the remaining wetlands will require a binational water management plan. The plan should maximize the benefits to wetlands of flood and irrigation return flows that enter the delta, and it should minimize flood risks.

El bajo delta del Río Colorado ha diso afectado severamente por la desviación de aguas rio arriba para uso humano. Oficialmente no se considera la dotación de agua del río para mantener a los humedales del delta, sin embargo má alláde los campos agrícolas aun existen extensas áreas de marismas interesantes de conservar. Estas áreas son alimentadas por agua proveniente de inundaciones, de drenaje agrícola, de efluentes del drenaje municipal y del mar en la zona de intermareas. El área de marismas de agua dulce y salobre varió ampliamente - entre 5,800y 63,000 ha - de 1973 a 1993. Ahora que están llenos los vasos captadores de agua en la cuenca alta del Río Colorado y que las inundaciones están siendo dirigidas hacia el delta se presenta una nueva oportunidad para el restablecimiento de humedales. Sin embargo, las estructuras de control de inundaciones ahora canalizan la mayor parte del agua directamente hacia el mar y la mayor parte de aguas efluentes son depositadas en represas de evaporacíon en lugar de utilizarlas para el mantenimiento de humedales. Si entra en operación la Planta Desalinizadora Yuma en los Estados Unidos y si los humedales del Rio Hardy continúan siendo drenados, el área de humedales salobres podría reducirse a menos de 2,000 ha en el futuro cercano. La preservación de los humedales requiere de un programa binacional de manejo de agua. El plan debe maximizar los beneficios del aporte de aguas de inundación e irrigación a los humedales y minimizar los riesgos de inundaciones.