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Because populations in zoological parks and nature reserves often are derived from only a few individuals, conservationists have attempted to minimize founder effects by equalizing family group sizes and increasing the reproductive contributions of all individuals. Although such programs reduce potential losses of genetic diversity, information is rarely available about the actual persistence of family groups or genetic lineages in natural populations. In the absence of such data, it can be difficult to weigh the importance of human intervention in the conservation of small populations. Separate long-term studies of two mammals, the North American bison (Bison bison) and the white-nosed coati (Nasua narica), and a bird, the Acorn Woodpecker (Melanerpes formicivorus), demonstrate differential extinction of genetic lineages. Irrespective of the mechanisms affecting population structure, which may range from stochastic environmental events to such behavioral phenomena as poor intrasexual competitive abilities, our results show that lineages can be lost at rapid rates from natural populations. A survey of comparable studies from the literature indicates that the loss of matrilines over the course of the study varies from 3% to 87% in wild mammals and from 30% to 80% in birds, with several small mammals losing approximately 20% of matrilines per year of study. These lineage extinctions were not an artifact of the length of the study or the generation time of the species. Such rapid losses of lineages in less than 20-year periods in natural populations suggest that efforts to maintain maximal genetic diversity within populations may not always reflect processes that occur in the wild. Conservation biologists need to give further thought to the extent to which parity among genetic lines should be a primary goal of management of captive and small wild populations.

Debido a que las poblaciones en los parques zoológicos y reservas naturales frecuentemente se derivan de sólo unos pocos individuos, los conservacionistas han intentado minimizar los efectos causado por el efecto fundador igualando los tamaños de los grupos familiares e incrementando las contribuciones reproductivas de todos los individuos. Tales programas reducen las pérdidas potenciales de diversidad genética, sin embargo rara vez hay información disponible sobre la persistencia real de los grupos familiares o linajes genéticos en las poblaciones naturales. Dada la ausencia de tales datos, puede ser difícil contrapesar los argumentos sobre la importancia de la intervención humana en la conservación de poblaciones pequeñas. Estudios a largo plazo con dos mamíferos, el bisonte norteamericano (Bison bison) y el coatí de nariz blanca (Nasua narica), y uno con el pájaro carpintero de bellota (Melanerpes formicivorus), demuestran independientemente la extinción diferencial de linajes genéticos. Independientemente de los mecanismos que afectan a la estructura de las poblaciones, los cuales pueden variar desde eventos ambientales al azar hasta fenómenos de conducta tales como capacidades competitivas intrasexuales inadecuadas, nuestros resultados demuestran que los linajes pueden desaparecer de las poblaciones naturales en ritmos acelerados. Una revisión de publicaciones sobre investigaciones semejantes muestra una pérdida de líneas maternas a lo largo del estudio que varia del 3 al 87% en mamíferos silvestres y del 30 al 80% en aves. En varios micromamíferos se han detectado perdidas de aproximadamente el 20% de las líneas maternas por año de estudio. Estas extinciones de linajes no fueron un artefacto de la duración del estudio ni de la duración de la generación de la especie. Tales pérdidas rápidas de linajes en períodos de menos de 20 años en las poblaciones naturales sugieren la posibilidad de que los esfuerzos de mantener la diversidad genética máxima dentro de las poblaciones no siempre reflejan los procesos que ocurren en la naturaleza. Los biólogos conservacionistas necesitan reflexionar más a fondo sobre hasta que grado la paridad entre linajes genéticos debe ser una meta primordial de la administración de animales en cautiverio y de pequeñas poblaciones silvestres.