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Attitudes toward Sustainability and Extinction

Authors


 email g.mace@ucl.ac.uk

Abstract

Abstract: Conservation biologists and natural resource managers are both working to maintain species, but their approaches and priorities differ. The contrast was highlighted when the World Conservation Union (IUCN) listed some commercial fish species, such as the Atlantic cod (Gadus morhua), in the 1996 Red List of Threatened Animals. These species qualified under IUCN’s criteria because they had undergone a marked decline in abundance. Disagreements over these listings revealed fundamental differences between resource managers and conservation biologists. Resource managers aiming to maximize continuing yields using specific, explicit, and data-rich models, generally have not considered risk assessment and sometimes face the necessity for political compromises. Conservation biologists generally consider a wide diversity of species and operate in a data-poor and precautionary context with an overall aim of minimizing extinction risk. The IUCN Red List is an extreme case in point and uses simple criteria for evaluating the conservation status of all species. Under these circumstances, it can do little more than indicate a species’ status in order to prompt further investigation by the appropriate body. We suggest that productive collaboration between conservation biologists and resource managers will start with an understanding of these different perspectives and will benefit from common interests in precautionary approaches, ecosystem approaches, and adaptive management studies.

Abstract

Resumen: Biólogos conservacionistas y manejadores de recursos naturales trabajan para el mantenimiemto de especies, sin embargo sus aproximaciones y prioridades difieren. Este contraste fue sobresaliente cuando la IUCN enlistó algunas especies de peces comerciales (incluyendo el bacalao del atlántico, Gadus morhua) en la Lista Roja de Animales Amenazados de 1996. Estas especies calificaron bajo los criterios de la IUCN debido a que han estado sometidas a una disminución marcada en abundancia. Los desacuerdos sobre estos listados revelaron diferencias fundamentales entre los manejadores de recursos y los biólogos conservacionistas. Los manejadores de recursos, en su intento por maximizar subsecuentes capturas y uso específico, modelos explícitos y con abundantes datos, no han considerado generalmente la evaluación de riesgos y algunas veces enfrentan la necesidad de establecer compromisos políticos. Los biólogos conservacionistas generalmente consideran una amplia diversidad de especies y operan en un contexto pobre en datos y precautorio con una meta general de minimizar los riesgos de extinción. La Lista Roja de la IUCN es un caso extremo y usa criterios simples para la evaluación de los estatus de conservación de todas las especies. Bajo estas circunstancias, no puede hacer más que indicar el estatus de una especie en orden de forzar una investigación a futuro llevada a cabo por grupos adecuados. Sugerimos que la colaboración productiva entre biólogos conservacionistas y manejadores de recursos debe empezar con un entendimiento de estas diferentes perspectivas y se beneficiará a partir de los intereses comúnes en cuanto a planteamientos preventivos, planteamientos para ecosistemas y estudios de manejo adaptativo.

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