Economic Incentives for Management of Venezuelan Caiman

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Abstract: In Venezuela, the harvest of spectacled caiman (Caiman crocodilus) has generated significant economic benefits for citizens and the government wildlife department. Between 1983 and 1995 more than 1 million caiman were harvested, with an export value in excess of $US 115 million. Although limited survey data restrict quantitative comparisons, most indications suggest that the harvest has been within sustainable limits. Hunting is conducted on private lands in the central Venezuelan plains where caiman populations benefit from cattle ranching management activities, particularly the construction of dry-season water holes. For ranchers, caiman hunting produces a high return on investment, but the overall earnings are small when compared to those produced by cattle. Caiman are mostly a quick and easy source of income that complements cattle ranching, and there is little incentive to actively manage caiman populations. The only evidence that the income from caiman harvests generates economic incentives to protect caiman populations is that landowners sold the skins of caiman illegally hunted in other areas, so as not to reduce their own caiman populations and possibly diminish future hunting quotas. There is no evidence that caiman harvesting generates economic incentives to protect natural habitat, because caiman benefit from human alteration of savanna habitats associated with the much more economically important cattle ranching activities. Recent changes in how hunting quotas are assigned have reduced economic incentives for landowners to protect caiman populations, but the changes have made the quota-setting procedure simpler. One of the greatest conservation benefits of the program has been its ability to generate operating funds for the traditionally cash-strapped government wildlife agency through a variety of taxes and user fees. Due to a recent government restructuring, however, program proceeds will now go to the central treasury and will no longer benefit wildlife management programs.

Abstract

Resumen: En Venezuela, las cosechas de baba (Caiman crocodilus) han generado beneficios económicos significativos tanto para ciudadanos como para el departamento gubernamental de vida silvestre. Entre 1983 y 1995 más de un millón de babas fueron cosechados con un valor de exportación de más de 115 millones de dólares. Aunque los datos de los estudios son limitados y restringen comparaciones cuantitativas, la mayoría de los indicadores surgieren que las cosechas han estado dentro de límites sustentables. La caza es llevada a cabo en propiedades privadas de la planicie central venezolana, donde las poblaciones de babas se benefician de las actividades de manejo de ganado, particularmente de la construcción de pozos de agua para la temporada de seca. Para los rancheros la caza de babas produce un alto retorno en la inversión, pero las ganacias generales son pequeñas cuando se compara con las del ganado. Las babas son mayormente vistos como rápidas y fáciles fuentes de recursos que complementan la ganadería y hay muy pocos incentivos para manejar activamente las poblaciones de babas. La única evdencia de que las ganacias generadas por babas genera un incentivo económico para proteger poblaciones de babas es que los propietarios de tierras venden pieles ilegalmente cazadas en otras áreas, para así no reducir sus propias poblaciones de babas (y posiblemente disminuir futuras cuotas de caza). No hay evidencia de que las cosechas de babas generan incentivos económicos para proteger el hábitat natural debido a que los beneficios para la baba por alteraciones humanas en las sabanas están asociados con las aún más remunerativas actividades de la ganadería. Cambios recientes en la asignación de las cuotas de caza han reducido los incentivos económicos para los ganaderos para proteger las poblaciones de babas, pero han ocasionado que el procedimiento de distribución de cuotas sea más simple y transparente. Uno de los grandes beneficios de conservación del programa ha sido su habilidad para generar fondos de operación por la agencia gubernamental de vida silvestre, tradicionalmente limitada en recursos económicos. Sin embargo, debido a recientes reestructuraciones en el gobierno, el programa ahora pertenecerá a la tesorería central y no beneficiará más a los programas de manejo de vida silvestre.

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