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The journals of Lewis and Clark reveal a major difference in the taxa, numbers, and behavior of megafauna on either side of the Rocky Mountains in western North America. Two prior events set the stage for what Lewis and Clark would find. The first was the extinction around 13,000 years ago of two-thirds of the native megafauna of the American West. The second was the effects on Indians of deadly new diseases and new technologies brought by Europeans in the post-Columbian era. Populations of large animals, which were preferred prey for native people, were not immune to European influence. Along the Columbia River corridor west of the Rockies, tens of thousands of people lived in a game sink. Here Lewis and Clark’s party found too few animals to live off the land by hunting. They adapted poorly to the local diet of fish and roots offered by the Nez Perce and bought dogs and horses to sustain themselves. To the east, uninhabited lands along the Upper Missouri and the Yellowstone rivers supported an abundance of wild game, especially bison, elk, deer, pronghorn, and wolves. This game source occupied part of a buffer zone of 120,000 km2 probed by various Indian war parties, some of them armed with muskets. William Clark recognized the relationship and near the end of their journey he wrote that they found large numbers of large animals in the land between nations that were at war. Both the abundance of game in buffer or war zones and scarcity of big game in sinks have been misinterpreted as a natural or typical condition. Although efforts to restore ecosystems to what is described in early journals may have merit, they are aimed at a flickering target. Long before these journals were written, the land had been stripped of most of its native megafauna through human influence. In the absence of humans, we predict that much larger populations of bison, elk, deer, and wolves would have ranged the West than were reported in historic documents.

Los documentos de Lewis y Clark revelan una gran diferencia en los números de taxa y la conducta de la megafauna en ambos lados de las montañas Rocallosas del Oeste de Norte América. Dos eventos anteriores establecieron la situación de lo que Lewis y Clark encontrarían. El primero fue la extinción de dos tercios de la megafauna nativa del Oeste Americano, hace alrededor de 13,000 años. El segundo fueron los efectos de las nuevas enfermedades mortales y nuevas tecnologías traídas por los europeos sobre los indios en la era posterior a Colón. Los animales grandes de los cuales la gente nativa dependía no fueron inmunes a la influencia europea. A lo largo del corredor del Rio Columbia al Oeste de las rocallosas, decenas de miles de gentes vivían en una depresión de animales de caza. Aquí el grupo de Lewis y Clark encontró muy pocos animales como para sobrevivir de la caza. Ellos se adaptaron pobremente a la dieta local de peces y raíces ofrecidas por los Nez Perce y compraron perros y caballos para mantenerse. En el Este, las tierras inhabitadas a lo largo de los ríos Missouri y Yellowstone soportaban una gran abundancia de animales de caza mayor, especialmente bisontes, alces, venados y lobos. Estos recursos ocuparon parte de una zona de amortiguamiento de 120,000 km2 explorada por varios grupos guerreros de indios, algunos de los cuales estaban armados con mosquetes. William Clark reconoció esta relación y cerca del final de su viaje escribió que encontraron abundantes cantidades de animales grandes en las tierras entre naciones que se encontraban en guerra. La abundancia de animales de caza en zonas de amortiguamiento o de guerra y la escasez de animales grandes de caza en depresiones ha sido mal intrepretado como una condición natural o típica. A pesar de los esfuerzos para restaurar ecosistemas hacia lo que ha sido descrito en estos tempranos viajes puede tener un mérito, estan dirijidos a un blanco incierto, durante el tiempo en que estos documentos fueron escritos, la mayoría de la megafauna nativa ya había sido impactada debido a la influencia humana. Predecimos que en ausencia de humanos, poblaciones de mamíferos grandes aún mayores de lo que ha sido reportado en documentos históricos podría haber ocupado el Oeste Americano.