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Abstract: The ability of reserves to maintain natural ecosystem processes such as fire disturbance regimes is central to long-term conservation. Fire-scarred tree samples were used to reconstruct fire regimes at five study sites totaling approximately 230 ha in pine (  Pinus spp.) and oak (Quercus spp.) forests of La Michilía Biosphere Reserve on the dry east slope of the Sierra Madre Occidental, Durango, Mexico. Study sites covered a 20-km environmental gradient of elevation, topography, and human land uses. Plant communities ranged from oak-pine to mixed conifer forests. Fires were frequent at all sites prior to 1930, when large-scale grazing of domestic livestock was initiated. Widespread fires have been excluded from four of the five sites since 1945, with an essentially uninterrupted regime of frequent fires continuing only in the reserve core. Xeric sites had many, smaller fires, whereas mesic sites had fewer but larger fires. On a reserve-wide scale, a fire burned on at least one site nearly every year, usually in the dry spring or early summer season, but fire years were rarely synchronous among the sites. Fire occurrence was weakly related to the Southern Oscillation climate pattern; major reserve-wide fire years almost never coincided with wet Southern Oscillation extremes but only occasionally matched dry extremes. Maintenance of the long-term frequent-fire regime in the reserve core is one indicator that the biosphere reserve model has been successful in conserving natural processes, but the protected area is small ( 7000 ha). Because of the key role of frequent-fire regimes in regulating ecosystem structure and function, restoration of the ecological role of fire disturbance is a desirable conservation strategy.

Resumen: La habilidad de las reservas de mantener procesos naturales del ecosistema como son los régímenes de perturbaciones causadas por incendios es central en la conservación a largo plazo. Para reconstruir los régímenes de incendios usamos árboles con cicatrices causadas por fuego en cinco sitios de estudio totalizando aproximadamente 230 ha de bosques de pinos (  Pinus spp.) y encinos (Quercus spp.) de la Reserva de la Biosfera de La Michilía localizada en la vertiente seca del Este de la Sierra Madre Occidental, Durango, México. Los sitios de estudio cubrieron un gradiente ambiental de elevación, topografía y uso humano del suelo de 20 km; las comunidades de plantas variaron de encino-pino a bosques mixtos de coníferas. Los incendios fueron frecuentes en todos lo sitios antes de 1930, cuando se inició un pastoreo de animales domésticos a gran escala. Los incendios de distribución amplia han sido excluídos de cuatro de cinco de los sitios desde 1945, con un régimen ininterrumpido de incendios escenciales continuando sólo en la zona núcleo de la reserva. Los sitios xéricos tuvieron muchos incendios pequeños, mientras que los sitios mésicos tuvieron pocos incendios pero prolongados. En una escala amplia de reserva, se presentó un incendio en por lo menos un sitio cada año, normalmente en la estación seca de primavera, o temprano durante el verano, pero los años con incendios estuvieron poco sincronizados entre sitios. La ocurrencia de incendios estuvo débilmente relacionada con el patrón de oscilación de clima del Sur; los incendios mayores de la reserva casi nunca coincidieron con oscilaciones del Sur extremamente húmedas, pero ocasionalmente armonizaron con oscilaciones del Sur extremadamente secas. El mantenimiento de régímenes de incendios frecuentes a largo plazo en el núcleo de la reserva es un indicador de que el modelo de la reserva de la biósfera ha sido exitoso en la conservación de procesos naturales, pero el área protegida es pequeña (7000 ha). Debido al papel clave de los regímenes de incendios frecuentes en la regulación de la estructura y función de ecosistemas, la restauración del papel de la perturbación por incendios es una estrategia deseable de conservación.