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Abstract: The spatial proximity of one habitat to another can strongly influence population and community dynamics. We investigated whether the proximity of intertidal oyster reefs to vegetated estuarine habitats, salt marshes, and seagrass beds, affects the abundance and community structure of benthic macroinvertebrates on reefs and predator-prey interactions between mobile predators and bivalves living on reefs. Benthic macroinvertebrate abundance was highest on reefs spatially separated from salt marshes. Macroinvertebrate species richness was highest on reefs separated from both salt marshes and seagrass beds. Comparisons of predation on juvenile bivalves transplanted to reefs for 7–12 days indicated that survivorship of clams was greatest on reefs spatially separated from both salt marshes and seagrass beds, whereas reef proximity to vegetated habitats did not affect the survivorship of oysters. The foraging behavior of blue crabs may explain patterns of macroinvertebrate abundance and clam survivorship among reefs with different proximity to vegetated habitats. In experiments conducted in 30-m2 field enclosures, blue crabs had higher predation rates on hard clams transplanted onto artificial reefs adjacent to salt marshes or seagrass beds than on reefs separated from both habitats by unvegetated sand bottom. Thus, vegetated habitats appeared to act as corridors by facilitating the access of blue crabs to oyster reefs and enhancing the intensity of blue crab predation. Such an understanding of the effects of landscape characteristics of estuarine habitats on their value as habitats for estuarine organisms can be used to predict the consequences of habitat fragmentation on ecosystem function and to improve strategies for habitat and species conservation and restoration.

Resumen: La proximidad espacial de un hábitat con otro puede influenciar fuertemente las dinámicas poblacionales y de comunidades. Investigamos si la proximidad de arrecífes intermareas de ostiones con respecto a hábitats estuarinos con vegetación, ciénegas y pastizales marinos afecta la abundancia y la estructura comunitaria de macroinvertebrados bénticos en los arrecífes y las interacciones depredador-presa entre depredadores móbiles y bivalbos que habitan los arrecífes. La abundancia de macroinvertebrados bénticos fue mayor en arrecífes espacialmente separados de las ciénegas. La riqueza de especies de macroinvertebrados fue mayor en arrecífes separados tanto de las ciénegas como de los pastizales marinos. Las comparaciones de depredación sobre bivalbos juveniles transplantados a los arrecífes por 7–12 días, indican que la supervivencia de almejas fué mayor en arrecifes espacialmente separados tanto de los ciénegas, como de las camas de pastos marinos, mientras que los arrecífes cercanos a hábitats con vegetación no afectó la supervivencia de ostiones. La conducta de forrajeo de el cangrejo azul podría explicar los patrones de abundancia de macroinvertebrados y la supervivencia de almejas entre arrecifes con diferente cercanía a los hábitats con vegetación. En experimentos conducidos en encierros de campo de 30 m2, los cangrejos azules tuvieron la tasa de depredación más alta en almejas transplantadas hacia arrecefes adyacentes a ciénegas o pastos marinos que en los arrecifes separados de ambios tipos de vegetación por fondos arenosos. Por lo tanto, los hábitats con vegetación aparentemente actúan como corredores facilitando el acceso de los cangrejos azules a los arrecifes de ostiones e incrementando la intensidad depredadora del cangrejo azul. El entendimiento de los efectos sobre las características del paisaje en hábitats estuarinos y sobre el valor de los hábitats para los organismos estuarinos puede ser utilizado para predecir las consecuencias de la fragmentación del hábitat en la función del ecosistema y para mejorar estrategias para la conservación y restauración de hábitats y especies.