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Abstract: Conservation genetics has expanded its purview such that molecular techniques are now used routinely to prioritize populations for listing and protection and infer their historical relationships in addition to addressing more traditional questions of heterozygosity and inbreeding depression. Failure to specify whether molecular data are being used for diagnosis-related questions or for population viability questions, however, can lead either to misinterpretation of character data as adaptive information or to misinterpretation of frequency or distance data as diagnostic or historical information. Each of these misinterpretations will confound conservation programs. The character-based approach to delimiting phylogenetic species is both operationally and logically superior to “diagnostic” methods that involve distance- or frequency-based routines, which are unstable over time. Tree-based criteria for the diagnosis of conservation “units” are also inappropriate because they can depend on patterns inferred without reference to diagnostic characters. Intraspecific studies, conservation-related or otherwise, that adopt terminology and methods designed to infer nested hierarchic relationships confuse diagnosis with historical inferences by treating diagnoses as outcomes rather than as precursors to phylogeny reconstruction. A character-based diagnostic approach recognizes the analytical dichotomy between species hierarchies and population statistics and provides a framework for the understanding of each. No species concept, however, should be viewed as an absolute criterion for protecting populations, but as part of a framework from within which identification of protection and management goals can be achieved effectively and defensibly.

Resumen: La genética de la conservación ha expandido sus alcances a tal grado que las técnicas moleculares son utilizadas ahora de manera rutinaria para priorizar poblaciones a ser enlistadas y protegidas y para inferir sus relaciones históricas, además de abordar preguntas más tradicionales sobre heterocigocidad y depresión por intracruza. Sin embargo, fallas al especificar si los datos moleculares están siendo utilizados para resolver preguntas relacionadas con diagnósticos, o para resolver preguntas sobre viabilidad poblacional pueden conducir tanto a la mala interpretación de datos de caracteres como información adaptativa o a la mala interpretación de datos de frecuencia o distancia como información de diagnóstico o histórica, cualquiera de estas interpretaciones confudiría los programas de conservación. Las aproximaciones para delimitar especies filogenéticas basadas en caractéres es tanto operacional como lógicamente superior a los métodos de “diagnóstico” que involucran rutinas basadas en distancia o frecuencia, mismas que son inestables con el tiempo. Los criterios basados en árboles para el diagnóstico de “unidades” de conservación son también inapropiados puesto que pueden depender de patrones inferidos sin referencia a caracteres de diagnóstico. Los estudios intraespecíficos relacionados con la conservación o que bajo diferentes condiciones adoptan terminología o métodos designados para inferir relaciones jerárquicas anidadas confuden el diagnóstico con inferencias históricas al tratar los diagnósticos como productos y no como precursores para la reconstrucción filogenética. Una aproximación de diagnóstico basada en caractéres reconoce la dicotomía entre jeraquías de especies y estadística poblacional y provee un marco de trabajo para el entendimiento entre ellas. Sin embargo, ningún concepto de especie deberá ser visto como un criterio absoluto para proteger poblaciones, sino como un marco de trabajo a partir del cual la identificación de metas de protección y manejo pueden ser alcanzadas efectiva y defensivamente.