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Abstract: The conservation of biological diversity has become one of the important goals of managing forests in an ecologically sustainable way. Ecologists and forest resource managers need measures to judge the success or failure of management regimes designed to sustain biological diversity. The relationships between potential indicator species and total biodiversity are not well established. Carefully designed studies are required to test relationships between the presence and abundance of potential indicator species and other taxa and the maintenance of critical ecosystem processes in forests. Other indicators of biological diversity in forests, in addition or as alternatives to indicator species, include what we call structure-based indicators. These are stand-level and landscape-level (spatial) features of forests such as stand structural complexity and plant species composition, connectivity, and heterogeneity. Although the adoption of practices to sustain (or recreate) key characteristics of forest ecosystems appear intuitively sensible and broadly consistent with current knowledge, information is lacking to determine whether such stand- and landscape-level features of forests will serve as successful indices of (and help conserve) biodiversity. Given our limited knowledge of both indicator species and structure-based indicators, we advocate the following four approaches to enhance biodiversity conservation in forests: (1) establish biodiversity priority areas (e.g., reserves) managed primarily for the conservation of biological diversity; (2) within production forests, apply structure-based indicators including structural complexity, connectivity, and heterogeneity; (3) using multiple conservation strategies at multiple spatial scales, spread out risk in wood production forests; and (4) adopt an adaptive management approach to test the validity of structure-based indices of biological diversity by treating management practices as experiments. These approaches would aim to provide new knowledge to managers and improve the effectiveness of current management strategies.

Resumen: La conservación de la diversidad biológica se ha convertido en una de las metas importantes del manejo de bosques de manera ecológicamente sostenible. Los ecólogos y manejadores de recursos forestales necesitan medidas para juzgar el éxito o el fracaso de los regímenes designados para mantener la diversidad biológica. La relación entre las especies indicadoras potenciales y la biodiversidad total no ha sido bien establecida. Se requiere de estudios diseñados cuidadosamente para determinar las relaciones entre la presencia y abundancia de especies indicadoras potenciales y otros taxones y el mantenimiento de procesos críticos del ecosistema en los bosques. Otros indicadores de diversidad biológica en bosques, además de las especies indicadoras o como alternativas de las mismas, incluyen lo que llamamos “indicadores basados en la estructura”. Estas son características a nivel de rodal y a nivel de paisaje (espacial) del bosque tales como la complejidad estructural del rodal y la composición de especies de plantas, la conectividad y la heterogeneidad. A pesar de que la adopción de prácticas para mantener (o reproducir) las características clave de ecosistemas forestales aparentan ser intuitivamente sensibles y ampliamente consistentes con el conocimiento actual, se carece de información para determinar si dichas características del bosque, a nivel de rodal o de paisaje, servirán como indicadores de la biodiversidad ( y ayudarán a conservarla). Dado el limitado conocimiento sobre las especies indicadoras y los indicadores basados en estructura, proponemos las siguientes cuatro estrategias para incrementar la conservación de la biodiversidad de los bosques: (1) establecer áreas de prioridad para la biodiversidad ( por ejemplo, reservas) manejadas principalmente para la conservación de la diversidad biológica; (2) dentro de bosques productivos, aplicar indicadores basados en estructura incluyendo la complejidad, la conectividad y la heterogeneidad; (3) dispersar el riesgo en bosques de producción maderera, utilizando estrategias múltiples de conservación a escalas espaciales múltiples; y (4) adoptar una estrategia de manejo adaptable para probar la validez de los índices de diversidad biológica basados en la estructura al tratar a las prácticas de manejo como experimentos. Estas estrategias intentan proveer información nueva a los manejadores y mejorar la efectividad de las actuales estrategias de manejo.