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Abstract: Ecological flows and biological diversity trace broad patterns across the landscape, whereas transportation planning for human mobility traditionally focuses on a narrow strip close to a road or highway. To help close this gap we examined the “road-effect zone” over which significant ecological effects extend outward from a road. Nine ecological factors—involving wetlands, streams, road salt, exotic plants, moose, deer, amphibians, forest birds, and grassland birds—were measured or estimated near 25 km of a busy four-lane highway west of Boston, Massachusetts. The effects of all factors extended >100 m from the road, and moose corridors, road avoidance by grassland birds, and perhaps road salt in a shallow reservoir extended outwards >1 km. Most factors had effects at 2–5 specific locations, whereas traffic noise apparently exerted effects along most of the road length. Creating a map of these effects indicates that the road-effect zone averages approximately 600 m in width and is asymmetric, with convoluted boundaries and a few long fingers. We conclude that busy roads and nature reserves should be well separated, and that future transportation systems across landscapes can provide for ecological flows and biological diversity in addition to safe and efficient human mobility.

Resumen: Los flujos ecológicos y la diversidad biológica trazan patrones amplios a lo largo del paisaje, mientras que la planeación del transporte para mobilidad humana se enfoca tradicionalmente en una franja angosta cercana a las carreteras o autopistas. Para ayudar a cerrar esta brecha examinamos la “zona de efecto carretero” sobre la cual se extienden efectos ecológicos significativos que parten de una carretera. Nueve factores ecológicos (involucrando humedales, arroyos, sal de la carretera, plantas exóticas, alces, venados, anfibios, aves de bosque y aves de pastizal) fueron medidos o estimado cerca de 25 km de una autopista muy utilizada de cuatro carriles ubicada al Oeste de Boston, Massachusetts. Los efectos en todos estos factores se extendiéron >100 m de la autopista, los efectos en corredores de alces, de evasión de la carretera por aves de pastizales y la sal proveniente de la carretera en un reservorio somero se extendiéron >1 km. La mayoría de los factores tuvieron efectos en 2-5 localidades específicas, mientras que el ruido del tráfico tuvo efectos a lo largo de casi la totalidad de la extensión de la autopista. La creación de un mapa de estos efectos indica que la zona de efecto carretero promedia 600 m en amplitud y es asimétrica con límites intrincados y algunos relieves geográficos intrincados y largos. Concluímos que las carreteras muy transitadas y las reservas de la naturaleza deben estar muy bien separadas, y que los futuros sistemas de transportación pueden proveer flujos ecológicos y diversidad biológica a lo largo del paisaje, además de una mobilidad humana segura y eficiente.