War and Peace and Conservation Biology

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Abstract: Since its inception, conservation biology has been, like medicine, a mission-oriented field, its mission being to preserve the Earth's biodiversity. Unlike medicine, however, conservation biology has no regular, systematically employed mechanisms in place for monitoring the success or failure of its efforts. My appraisal of papers published in the first three issues of volume 13 of Conservation Biology indicates that the majority of research in the discipline yields more descriptions and recommendations than actual conservation achievements. This does not appear to be a problem of motivation or the quality of our science. We have made undeniable advances in our understanding of conservation biology, but this has not produced comparable conservation results, in part because the forces causing the extinction of species and the disruption of ecosystems often have little to do with biology. Have we undertaken a task whose completion lies beyond the power of our science and technology? In War and Peace, Leo Tolstoy used the failure of Napoleon's invasion of Russia to examine the idea that science (expertise) and reason simply cannot control the great events of the world, which are inherently too complex to be managed by these methods. The twentieth-century philosopher Isaiah Berlin largely agrees but takes a more moderate position: he explains why it is sometimes possible to apply reason to the vast problems that confront us and achieve the desired results. By analogy, in conservation biology we can achieve conservation objectives, but we must give up the self-serving belief that an increase in our scientific knowledge by itself will always move us toward effective conservation. To help identify the conservation strategies that work, conservation biology must close critical feedback loops by emulating medicine and regularly monitoring the effectiveness of its research and recommendations and by understanding the place of its work in the life of the community.

Abstract

Resumen: Desde su nacimiento la biologia de la conservación ha sido, como la medicina, un campo con orientación de misión, dedicada a la preservación de la biodiversidad de la tierra. Sin embargo, a diferencia de la medicina, la biología de la conservación no tiene mecanismos regulares, empleados sistemáticamente para monitorear le éxitos y fallas de sus esfuerzos. Mi evaluación de manuscritos publicados en los primeros tres números del volúmen 13 de Conservation Biology indica que la mayoría de la investigación en la disciplina produce más descripciones y recomendaciones que alcances reales de conservación. Esto no aparenta ser un problema de motivación o de la calidad de nuestra ciencia. Hemos obtenido avances innegables de nuestro entendimiento de la biología de la conservación, pero esto no ha producido resultados de conservación comparables, en parte porque las fuerzas que ocasionan la extinción de las especies y la alteración de ecosistemas frecuentemente tienen muy poco que ver con la biología. Hemos emprendido una tarea cuya culminación cae mas allá del poder de nuestra ciencia y tecnología? En la novela histórica La Guerra y la Paz, Leon Tolstoy utilizó la fallida invasión de Napoleón a Rusia para examinar la idea de que la ciencia (experiencia) y la razón simplemente no pueden controlar los grandes eventos del mundo, los cuales son inherentemente demasiado complejos como para ser manejados por estos métodos. El filósofo del siglo XX Isaiah Berlin coincide bastante, pero toma una posición mas moderada: el explica porqué algunas veces es posible aplicar la razón a los vastos problemas a que nos enfrentamos y obtener los resultados deseados. Por analogía, en la biología de la conservación podemos alcanzar objetivos de conservación, pero debemos dejar atrás la idea de que un incremento en nuestro conocimiento científico, por sí mismo, siempre nos moverá hacia una conservación efectiva. Para ayudar a identificar las estrategias de conservación que funcionan, la biología de la conservación deberá cerrar círculos de retroalimentación emulando a la medicina y monitoreando regularmente la efectividad de su investigación y recomendaciones y entendiendo el lugar de su trabajo en la vida de la comunidad.

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