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Abstract: Koalas are the only living member of their family and therefore deserve serious conservation consideration. Koalas have low levels of genetic variation within and among populations in the southern part of their range, where they have experienced many relocations and population crashes since European colonization of Australia. The importance of this change in variation is underlined by preliminary indications that levels of genetic variation may affect fitness in koalas. Techniques have been developed to help identify and monitor genetic problems in koalas and to provide the information and tools to make genetic management an integral part of koala conservation. The koala is currently at an appropriate point for conservation intervention: there is clear evidence of decline in some populations, but the existence of other robust populations offers the possibility of a variety of creative solutions to their conservation problems. Managers should aim to maintain this species' current ecological amplitude (the range of environments in which populations are found) and minimize the loss, fragmentation, or decline of populations. There are no data to suggest that any population requires genetic supplementation. The concepts of evolutionarily significant unit ( ESU) and management unit (MU) can be useful in the genetic management of koalas, including monitoring and management regimes. But ESUs and MUs can also be misleading if they are not interpreted carefully in terms of population history and the ultimate goal of management. Translocations should not involve extensive use of stock from a single source, especially those with low genetic variation, and they require careful management to avoid possible problems when individuals encounter novel strains of the pathogen Chlamydia pecorum, because several genetically distinct strains have been found in koalas, some of which may derive from introduced species. Genetic indicators can and must make considerable contributions to koala management, but they require careful interpretation.

Resumen: Los koalas son el único miembro viviente de su familia y por lo tanto merecen serias consideraciones de conservación. Los koalas tienen niveles bajos de variación genética dentro y entre poblaciones en la parte sur de su rango de distribución, donde han experimentado muchas reubicaciones y colapsos poblacionales desde la colonización europea de Australia. La importancia de este cambio en la variación es subrayada por indicaciones preliminares de que los niveles de variación genética pueden afectar la adaptabilidad del koala. Se han desarrollado técnicas para ayudar a identificar y monitorear problemas genéticos en koalas y para proveer información y herramientas que hagan del manejo genético una parte integral de la conservación del koala. El koala se encuentra actualmente en un punto adecuado para intervenir con medidas de conservación: existen pruebas evidentes de una disminución de algunas de sus poblaciones, pero existen otras poblaciones robustas que ofrecen la posibilidad de una gran variedad de soluciones creativas a sus problemas de conservación. Los manejadores deberían intentar mantener la amplitud ecológica actual de la especie (rango de ambientes en los cuales se encuentran las poblaciones) y minimizar las pérdidas, la fragmentación o la disminución de las poblaciones. No existen datos que sugieran que alguna de las poblaciones requiera suplemento genético. Los conceptos de unidades evolutivamente significativas ( ESU ) y unidades de manejo ( MU ) pueden ser guías útiles para el manejo genético de koalas, incluyendo regímenes de seguimiento y manejo. Sin embargo, los ESU y MU pueden llevar a conclusiones erróneas si no son interpretadas cuidadosamente con relación a la historia poblacional y a la meta final del manejo. Las translocaciones deberán evitar el uso extensivo de grupos de una sola fuente, especialmente aquéllas fuentes con baja variación genética, y requieren de un manejo cuidadoso para evitar posibles problemas cuando los individuos se enfrenten a nuevas líneas del patógeno Chlamydia pecorum, puesto que han sido encontradas muchas líneas genéticamente diferentes en koalas, algunas de las cuáles pueden derivar de especies introducidas. Los indicadores genéticos pueden y deben aportar contribuciones considerables al manejo del koala, pero se requiere de una interpretación cuidadosa.