SEARCH

SEARCH BY CITATION

Abstract: Trends in population abundance are often used to monitor species affected by human activities. For highly mobile species in dynamic environments, however, such as cetaceans in the marine realm, natural variability can confound attempts to detect and interpret trends in abundance. Environmental variability can cause dramatic shifts in the distribution of cetaceans, and thus abundance estimates for a fixed region may be based on a different proportion of the population each time. This adds variability, decreasing statistical power to detect trends and introducing uncertainty whether apparent trends represent true changes in population size or merely reflect natural changes in the distribution of cetaceans. To minimize these problems, surveys ideally would be based on species-specific design criteria that optimize sampling within all relevant habitat throughout a species' range. Our knowledge of cetacean habitats is limited, however, and financial and logistic constraints generally force those surveying cetacean abundance to include all species within a limited geographic region. Alternately, it may be possible to account for environmental variability analytically by including models of species-environment patterns in trend analyses, but this will be successful only if such models have interannual predictive power. I developed and evaluated generalized additive models of cetacean sighting rates in relation to environmental variables. I used data from shipboard surveys of Dall's porpoise (  Phocoenoides dalli) and short-beaked common dolphins (   Delphinus delphis) conducted in 1991, 1993, and 1996 off California. Sighting rates for these two species are variable and can be partially accounted for by environmental models, but additional surveys are needed to model species-environment relationships adequately. If patterns are consistent across years, generalized additive models may represent an effective tool for reducing uncertainty caused by environmental variability and for improving our ability to detect and interpret trends in abundance.

Resumen: Las tendencias de la abundancia poblacional son usadas frecuentemente para monitorear especies afectadas por actividades humanas. Sin embargo, para especies altamente móviles en ambientes dinámicos, como los son los cetáceos en el ambiente marino, la variabilidad natural puede confundir nuestra capacidad de detectar e interpretar tendencias de la abundancia. La variabilidad ambiental puede causar sesgos dramáticos en la distribución de los cetáceos, y con ello, las estimaciones de la abundancia para una región pueden basarse en una proporción diferente de la población cada vez que son calculadas. Esto aumenta la variabilidad, disminuyendo el poder estadístico para detectar tendencias, e introduce incertidumbre ya sea porque las aparentes tendencias representan cambios verdaderos en el tamaño poblacional o porque simplemente reflejan cambios naturales en la distribución de los cetáceos. Para minimizar estos problemas, los reconocimientos se deberían basar, idealmente, en criterios de diseño especie-específicos, que optimicen muestreos dentro de todos los hábitats relevantes a lo largo del rango de distribución de las especies. Sin embargo, nuestro conocimiento de los hábitats de los cetáceos es limitado, y las restricciones financieras y logísticas generalmente exigen que los reconocimientos de abundancia de cetáceos incluyan a todas las especies dentro de una región geográfica limitada. Como alternativa, es posible tomar en cuenta toda la variabilidad ambiental analíticamente al incluir modelos de patrones de especies-ambientes en el análisis de tendencias, pero esto solamente puede tener éxito si estos modelos tienen un poder predictivo interanual. He desarrollado y evaluado modelos aditivos generalizados de tasas de avistamiento de cetáceos en relación con las variables ambientales. Utilicé datos de reconocimientos desde la borda de barcos de la marsopa de Dall (   Phocoenoides dalli) y de delfines comunes de hocico corto (   Delphinus delphi) llevados a cabo en 1991, 1993 y 1996 en las costas de California. Las tasas de avistamiento para estas dos especies fueron variables y tomadas en consideración parcialmente por los modelos ambientales; sin embargo, se necesitan reconocimientos adicionales para modelar adecuadamente las relaciones especie-ambiente. Si los patrones son consistentes a través de los años, los modelos aditivos generalizados pueden representar una herramienta efectiva para reducir la incertidumbre causada por la variabilidad ambiental y para mejorar nuestra capacidad para detectar e interpretar tendencias de la abundancia.