Extraterritorial Movements of a Forest Songbird in a Fragmented Landscape

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Abstract: Forest isolation resulting from fragmentation is thought to impede the movement of forest songbirds. Because of the difficulty of tracking birds continuously, however, few data exist documenting the influence of isolation and landscape features on avian movements. During the breeding season, male Hooded Warblers (   Wilsonia citrina ) leave their small (<2.5 ha), isolated forest patches to travel between forest fragments. We documented a total of 106 forays ( n = 20 males) and found that individuals traveled up to 2.5 km away from their resident forest patch, primarily to solicit covert extra-pair copulations. Forays occurred despite the absence of forested corridors connecting fragments; even when corridors were present, males most often chose to fly directly across open fields. Resident patch size and distance to forests visited were not correlated with the frequency of forays. The maximum distance males flew over open fields did not exceed 465 m, and longer distances likely inhibit males from traveling outside their woodlots. If territorial establishment depends on the availability of extra-pair partners, then higher degrees of isolation between forests could explain why some species avoid settling in extremely fragmented landscapes. Conservation efforts should limit isolation between forest stands, thereby preserving the ability of animals to move within fragmented landscapes during the breeding season.

Abstract

Resumen: Se piensa que el aislamiento forestal consecuencia de la fragmentación impide el movimiento de aves canoras. Sin embargo, debido a la dificultad de realizar monitoreos continuos existen pocos datos que documenten la influencia del aislamiento y las características del paisaje sobre el movimiento de las aves. Durante la época reproductiva de los chipes machos (   Wilsonia citrina ) abandonan sus pequeños manchones (<2.5 ha) aislados para desplazarse entre fragmentos de bosque. Registramos un total de 106 corridas ( n = 20 machos) y encontramos que los individuos viajaban hasta 2.5 km de su territorio para, principalmente, buscar cópulas extramaritales. Las corridas ocurrieron a pesar de la ausencia de corredores boscosos que conecten los fragmentos, y aun cuando existieran corredores, los machos prefirieron volar a través de campos abiertos. El tamaño del fragmento de residencia y la distancia a los bosques visitados no estuvieron correlacionados con la frecuencia de las corridas. La máxima distancia sobre campos abiertos que recorrieron los machos no excedió de 465 m; distancias más largas probablemente inhiben a los machos a viajar fuera de sus territorios. Si el establecimiento de territorios depende de la disponibilidad de parejas extramaritales, entonces los mayores niveles de aislamiento entre bosques podría explicar porque algunas especies evitan establecerse en paisajes extremadamente fragmentados. Los esfuerzos de conservación debieran limitar el aislamiento entre bosques y con ello preservar la habilidad de los animales para moverse entre paisajes fragmentados durante la época reproductiva.

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