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Abstract: Conservation biologists, policy makers, and citizens have identified the protection of native ecosystems in low-income nations as a global social objective. Among the more popular initiatives toward this objective is the use of development interventions in the peripheral areas of endangered ecosystems. Such interventions indirectly provide desirable ecosystem services by redirecting labor and capital away from activities that degrade ecosystems (e.g., agricultural intensification) and by encouraging commercial activities that supply ecosystem services as joint products (e.g., ecotourism). I examined the economics of such interventions and the available empirical evidence and concluded that development interventions are hindered by (1) the indirect and ambiguous conservation incentives that they generate, (2) the complexity of their implementation, and (3) their lack of conformity with the temporal and spatial dimensions of ecosystem conservation objectives. In contrast, paying individuals or communities directly for conservation performance may be a simpler and more effective approach. In recent years there has been widespread experimentation with contracting approaches to ecosystem conservation. Conservation contracting can (1) reduce the set of critical parameters that practitioners must affect to achieve conservation goals, (2) permit more precise targeting and more rapid adaptation over time, and (3) strengthen the links between individual well-being, individual actions, and habitat conservation, thus creating a local stake in ecosystem protection. In situations where performance payments are unlikely to work, indirect development interventions are also unlikely to work. Thus, despite the potential barriers to developing a system of conservation contracts in low-income nations, my analysis suggests that performance payments have the potential to improve the way in which ecosystems are conserved in these nations.

Resumen: Los biólogos conservacionistas, los legisladores y los ciudadanos han identificado la protección de ecosistemas en naciones con bajos ingresos como un objetivo social global. Entre las iniciativas más populares para alcanzar este objetivo se encuentra el uso de intervenciones para el desarrollo en áreas periféricas de ecosistemas en peligro. Estas intervenciones proveen servicios deseables del ecosistema indirectamente al re-direccionar actividades y capital lejos de las actividades que degradan el ecosistema ( por ejemplo, intensificación agrícola) y alentando actividades comerciales que provean servicios del ecosistema como los productos de coyuntura ( por ejemplo, ecoturismo). Examiné la economía de estas intervenciones los y las evidencias empíricas disponibles y concluí que las intervenciones de desarrollo son entorpecidas por (1) incentivos indirectos y ambiguos que generan; (2) la complejidad de su implementación y (3) la carencia de concordancia con las dimensiones temporales y espaciales de los objetivos de conservación del ecosistema. En contraste, el pago directo a individuos o comunidades por la ejecución de la conservación podría ser una estrategia más simple y más efectiva. En años recientes, ha habido amplia experimentación con las estrategias de contratación para la conservación de ecosistemas. Los contratos para conservación pueden (1) reducir el conjunto de parámetros críticos que los practicantes deben afectar para alcanzar las metas de conservación; (2) permitir el establecimiento de metas más precisas; y (3) fortalecer los vínculos entre el bienestar individual, las acciones individuales y la conservación del hábitat, creando asi un interés local en la protección del ecosistema. En situaciones donde los pagos por rendimiento no son viables de funcionar, las intervenciones de desarrollo indirecto probablemente tampoco funcionen. Por ello, a pesar de las barreras potenciales al desarrollo de desarrollar un sistema de contratos de conservación en naciones de bajos recursos, mi análisis sugiere que los pagos por rendimiento tienen el potencial para mejorar la forma en la que los ecosistemas son conservados en estas naciones.