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Métodos para Medir la Biodiversidad. Moreno, C. E. 2001 . M & T-Manuales y Tesis SEA, vol 1. Zaragoza , España . 84 pp. 9 Euros. ISBN 84-922495-2-8 .

Métodos para Medir la Biodiversidad es el primer volumen de la colección de Manuales y Tesis de la Sociedad Entomológica Aragonesa (http://entomologia.rediris.es/sea), Zaragoza (España). Está escrito en español, ya que según su editor (Antonio Melic) el número de hispano parlantes alcanza ya a 350 millones de personas (es decir,>5% de la población mundial, según mis cálculos).

Su autora, Claudia E. Moreno está adscrita al Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. El objetivo de ella fue recopilar y ejemplificar los diferentes métodos propuestos para medir la biodiversidad al nivel de especies y el manual está dirigido a estudiantes y profesionales involucrados en estudios de ecología y/o evaluaciones ambientales sobre la biodiversidad de los ecosistemas y el impacto de los diferentes factores que inciden sobre ella. Para ejemplificar (manual y computacionalmente) el uso de los diferentes métodos compilados en el texto utiliza sus propios datos de capturas de especies de murciélagos presentes en comunidades de selva mediana y cultivo de maíz de Jalcomulco, Veracruz (México).

El manual, de una excelente calidad de impresión, está dividido en cinco capítulos y presenta un prólogo (escrito por Jorge M. Lobo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, España), un índice, una presentación y una conclusión, literatura citada (71 referencias actualizadas y pertinentes, incluyendo direcciones de Internet en el caso de programas computacionales), un índice de índices, resúmenes en español e inglés, siete cuadros y cuatro figuras. El primer capítulo es muy breve y está dedicado a los “Métodos de medición a escala genética”. En realidad, es sólo una presentación de las técnicas moleculares actuales para estudiar la variación genética dentro de las especies. El segundo capítulo, “Métodos de medición a nivel de especies” (44 páginas), constituye lejos el tema central de este compendio y finaliza con una muy sucinta introducción sobre las medidas de diversidad filogenética. Ya que el concepto biodiversidad incluye también a la singularidad taxonómica o unicidad filogenética, creo que este tema debió haber recibido una mayor atención. Una actualizada referencia, que creo complementaria a esta sección podría ser, por ejemplo, el trabajo de Posadas et al. (2001). El tercer capítulo está dedicado a los “Métodos de medición a nivel de comunidades” y es, también, una rápida mirada a algunos de los métodos usados para medir biodiversidad a nivel de la escala de paisaje.

Basado en lo anterior, esta es principalmente una antología referida a los métodos abundantes y diferentes (viejos y nuevos) para medir la antigua y siempre vigente diversidad ecológica (e.g., Rosenzweig 1995). Utilizando la clasificación pionera de Whittaker (1972), la autora distingue la diversidad dentro de los hábitats (diversidad alfa), entre los hábitats (diversidad beta) y para el conjunto de los hábitats a estudiar (diversidad gamma). C. E. Moreno dedica 24 páginas a la diversidad alfa, 10 a la diversidad beta y sólo tres a la diversidad gamma, ya que ésta es la menos estudiada de los tres tipos de diversidades ya descritos. Ella clasifica la diversidad alfa en métodos para estimar la riqueza específica (y a su vez a ésta en índices, rarefacción, funciones de acumulación y métodos no paramétricos) y su estructura (modelos paramétricos, modelos no paramétricos e índices de abundancia proporcional y éstos a su vez en índices de dominancia y de equidad).

Aunque el texto es ameno y está bien y claramente escrito (encontré sólo siete errores ortográficos), hay algunos aspectos más técnicos de los diferentes métodos que considero conveniente precisar aquí con más detalle. Por ejemplo, cuando se describe la serie geométrica (p. 35) habría sido conveniente indicar que el parámetro Ck (k = una constante) tiene por objeto asegurar que la sumatoria de individuos (ni) sea igual al tamaño de la población (N). En la misma página se hace referencia equivocada al Cuadro 3, como fuente de procedencia de los datos. En realidad, debería ser el Cuadro 4, pero en éste el número de especies (S) es 11 y no 7, valor que se usa para ejemplificar manualmente la forma de cálculo. Este error no altera, sin embargo, el entendimiento del proceso de cálculo por parte del lector. Cuando se trata la distribución normal logarítmica (p. 38) no se explica que el factor de corrección teta (θ) es una función de estimación auxiliar que permite que la media y la varianza de una distribución truncada puedan estimarse. Al tratarse los índices de abundancia proporcional, basados en la dominancia de especies (p. 41), se indica sólo la fórmula del índice de Simpson para una población que se asume infinita. Existe también una fórmula para poblaciones finitas que puede consultarse en Brower et al. (1990). Tampoco se señala en este compendio que dos índices de Simpson para poblaciones infinitas pueden compararse estadísticamente (Keefe y Bergersen 1977), de manera análoga a como puede hacerse con dos índices de Shannon-Wiener (p. 43). Siguiendo con la misma página 41, llama la atención que no haga mención al valor recíproco del índice de Simpson. Este índice ha tenido un amplio uso en estudios sobre amplitud de nicho. Su limitante es que varía entre 1 y S, pero Colwell y Futuyma (1971), uno de los artículos que han recibido más citas en el campo de la ecología, lo han estandarizado para que varíe entre 0 (mínima diversidad relativa) y 1 (máxima diversidad relativa). En la misma página, al referirse a la serie de los números de Hill, la autora no indica que el parámetro A denota el orden de los números de diversidad (es decir, A = 0, 1, 2). Referente al índice N1 de la serie de Hill, conviene recordar al lector de este manual de métodos para medir la diversidad biológica que el valor de la constante e (base de los logaritmos naturales) = 2,71828. Referente al índice de equidad de Pielou (p. 44), hay un error, quizás tipográfico, al señalarse que éste varía entre 0 y 0,1. En realidad, este índice varía entre 0 (mínima diversidad relativa) y 1 (máxima diversidad relativa). Respecto al índice de equidad de Molinari (p. 46), no se indica la procedencia de las constantes 9 y 3. Aunque por definición los índices de equidad son sesgados, llama la atención la exclusión del índice de Sheldon (1969). Este se basa en el índice N1 de la serie de Hill y tiene la ventaja de expresar la equidad directamente en unidades biológicas (es decir, especies).

Al igual que para los índices de diversidad alfa, la autora divide a los índices de diversidad beta en índices de similitud/disimilitud o distancia (y éstos en cualitativos, cuantitativos y métodos de ordenación y clasificación), índices de reemplazo de especies y de complementaridad. Aunque el cálculo sea simple, en relación al índice de Whittaker (p. 53), debería señalarse en el texto que el alfa promedio = 9 resulta de dividir por dos la suma de las 11 especies de murciélagos de la selva mediana más las 7 especies de murciélagos del cultivo de maíz. Este mismo valor del alfa promedio se repite más adelante (p. 57), cuando se describen, sucintamente, los métodos para medir la diversidad gamma. Siguiendo con la página 53, en los índices de diversidad beta basados en el número de muestras no queda claro cómo y de dónde se obtiene el número promedio de muestras ocupadas por una especie (1,64).

No obstante los comentarios y sugerencias anteriores, considero que este manual es una excelente contribución y que puede y debe ser de mucha ayuda para los estudiosos de la biodiversidad en Hispanoamérica. Hoy se habla mucho de biodiversidad funcional, sin embargo, desconozco los índices que permitan estimarla. Este texto proporciona de manera atractiva una gran selección de los principales métodos para medir, al menos, la biodiversidad estructural. En este sentido, la autora ha cumplido con creces los objetivos que se planteo al escribir su texto.

Literature Cited

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  2. Literature Cited
  • Brower, J., J. Zar, and C. Von Ende. 1990. Field and laboratory methods for general ecology. 3rd edition. Wm. C. Brown, Dubuque, Iowa.
  • Colwell, R. K., and D. J. Futuyma. 1971. On the measurement of niche breadth and overlap. Ecology 52: 567576.
  • Keefe, T. J., and E. P. Bergersen. 1977. A simple diversity index based on the theory of runs. Water Research 11: 689691.
  • Posadas, P., D. R. Miranda-Esquivel, and J. V. Crisci. 2001. Using phylogenetic diversity measures to set priorities in conservation: an example from southern South America. Conservation Biology 15: 13251334.
  • Rosenzweig, M. L. 1995. Species diversity in space and time. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom.
  • Sheldon, A. L. 1969. Equitability indices: dependence on the species count. Ecology 50: 466467.
  • Whittaker, R. H. 1972. Evolution and measurement of species diversity. Taxon 21: 10551064.