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Abstract: Forest destruction and fragmentation in the United States recently have been shown to reduce mammalian species diversity and to elevate population densities of white-footed mice (   Peromyscus leucopus ). One potential consequence of reduced species diversity and high mouse density in small fragments is an increase in human exposure to Lyme disease. Increased risk of exposure to this disease is expected because of the role of the white-footed mouse as the principal natural reservoir of the Lyme bacterium, Borrelia burgdorferi. Blacklegged ticks (  Ixodes scapularis ) feeding on mice have a higher probability of becoming infected with the bacterium than do ticks feeding on any other host species. We hypothesized that small forest patches (  <2 ha ) have a higher density of infected nymphal blacklegged ticks, which is the primary risk factor for Lyme disease, than larger patches (  2–8 ha ). In the summer of 2000, we sampled tick density and B. burgdorferi infection prevalence in 14 maple-dominated forest patches, ranging in size from 0.7 to 7.6 ha, in Dutchess County of southeastern New York state. We found a significant linear decline in nymphal infection prevalence with increasing patch area and a significant exponential decline in nymphal density with increasing patch area. The consequence was a dramatic increase in the density of infected nymphs, and therefore in Lyme disease risk, with decreasing forest patch size. We did not observe a similar relationship between the density of larval ticks and patch size. These results suggest that by influencing the community composition of vertebrate hosts for disease-bearing vectors, habitat fragmentation can influence human health.

Resumen: Se ha mostrado que la destrucción y la fragmentación de bosques en los Estados Unidos reducen la diversidad de especies de mamíferos y elevan la densidad de poblaciones de ratones (   Peromyscus leucopus ). El incremento de la exposición humana a la enfermedad de Lyme es una consecuencia potencial de la reducción en la diversidad de especies y de la alta densidad de ratones en fragmentos pequeños. Se espera el incremento de la exposición a esta enfermedad por el papel del ratón como el principal reservorio natural de la bacteria de Lyme, Borrelia burgdorferi. Los ácaros (   Ixodes scapularis ) alimentándose en ratones tienen mayor probabilidad de infectarse con la bacteria que los ácaros que se alimentan en cualquier otra especie huésped. Nuestra hipótesis fue que los fragmentos pequeños (<2 ha) de bosque tienen una mayor densidad de ninfas de ácaros, que son el factor de riesgo primario para la enfermedad de Lyme, que en fragmentos mayores (  2–8 ha ). En verano de 2000, muestreamos la densidad de ácaros y la prevalencia de infección por Borrelia burgdorferi en 14 fragmentos de bosque dominado por arce, con superficie entre 0.7 ha y 7.6 ha, en el Condado Duchess, sureste del estado de New York. Encontramos una declinación lineal significativa en la prevalencia de infección ninfal al incrementar la superficie del fragmento y una declinación exponencial significativa en la densidad de ninfas al incrementar la superficie del fragmento. La consecuencia fue un incremento dramático en la densidad de ninfas infectadas, y por lo tanto en el riesgo de la enfermedad de Lyme, con el decremento de la superficie del fragmento. No observamos una relación similar entre la densidad de ácaros larvarios y el tamaño del fragmento. Estos resultados sugieren que, al influir en la composición de la comunidad de vertebrados huéspedes de vectores de enfermedades, la fragmentación del hábitat puede influir en la salud humana.