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Abstract: To enhance efforts to conserve birds, especially insectivorous species, we examined the social dimensions of conventional and organic farming in northern Florida ( U.S.A.). Using a framework for the adoption of agricultural innovations, we developed a 44-item survey instrument to measure farmers' sociodemographic background, farm characteristics, participation in social organizations, communication and information networks, and perceived barriers and incentives to adopting bird-friendly practices. Seventy-six surveys were completed, with a response rate of 84% for organic farmers and 60% for conventional farmers. The population of conventional farmer was composed of more males who were older, less educated, and earned a greater income than organic farmers. Conventional farms were on average 20 times larger than organic farms and grew less than half the varieties of crops. These two factors correlated with higher agreement with statements that a considerable amount of money is spent on pest management and that leaf-eating insects cause considerable damage. Fewer conventional than organic farmers scouted for pests daily, an important component of integrated pest management. Almost all farmers ( 95% ) reported recognizing most of the bird species on their farms. More organic farmers ( 31% ) than conventional farmers ( 12% ) reported more than 30 bird species on their farms. Farmers' overall willingness to attract birds to their farms was not correlated with economic or noneconomic incentives and barriers to adopting bird-friendly practices, such as current costs of pest management, experience with bird damage to crops, and farmers' knowledge of insectivorous birds and birds on their farms. Innovations in current farming practices that could enhance bird populations should be disseminated through existing social networks and media channels identified in this paper.

Resumen: Para incrementar los esfuerzos de conservación de aves, especialmente especies insectívoras, examinamos las dimensiones sociales asociadas con la agricultura convencional y orgánica en el norte de Florida ( U.S.A.). Utilizando un marco de referencia para la adopción de innovaciones agrícolas, desarrollamos una encuesta con 44 rubros para medir los antecedentes sociodemográficos de agricultores, las características del establecimiento, la participación en organizaciones sociales, las redes de comunicación e información, barreras percibidas e incentivos para adoptar prácticas amistosas con las aves. Se terminaron 66 encuestas con una tasa de respuesta del 84% para agricultores orgánicos y del 60% para agricultores convencionales. La población de agricultores convencionales estuvo compuesta de un mayor número de hombres de edad avanzada, menos educados y con ingresos mayores a los de los agricultores orgánicos. Los establecimientos agrícolas convencionales tenían, en promedio, una superficie 20 veces mayor a la de los establecimiento orgánicos y cultivaban menos de la mitad del número de variedades de plantas. Estos dos factores se correlacionaron más estrechamente con afirmaciones de que se gasta una cantidad considerable de dinero en el manejo de plagas y que los insectos folívoros causan daños considerables. Un menor número de agricultores convencionales que orgánicos hacen un seguimiento diario de plagas, un componente importante del manejo integral de plagas. Casi todos los agricultores ( 95% ) indicaron reconocer a la mayoría de las especies de aves en sus establecimientos. Más agricultores orgánicos ( 31% ) que convencionales ( 12% ) indicaron tener más de 30 especies de aves en sus establecimientos. La disponibilidad general de los agricultores para atraer aves a sus establecimientos no se correlacionaba con los incentivos económicos o no económicos y las barreras para adoptar prácticas amistosas con las aves, tales como los costos actuales del manejo de plagas, la experiencia con daños de aves a los cultivos y el conocimiento por parte de los agricultores de las aves insectívoras y aves en sus establecimientos. Por medio de las redes sociales existentes y por los canales de comunicación identificados en este estudio se deben diseminar innovaciones en las prácticas agrícolas actuales que puedan enriquecer a las poblaciones de aves.