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Abstract: Researchers concerned with sustainable management of forests in the tropics have argued that the road to improved stewardship of forest resources is the transfer of responsibility to the local communities who get their livelihoods from them. On the other hand, conservationists have declared that the only way to stem the tide of deforestation is to place as many tracts as possible under strict protection. In this context, Mexico presents a national laboratory for studying the social and ecological benefits of delivering forests to local people. As a little-noticed result of the Mexican Revolution in the second decade of the twentieth century, well over half of the forests of Mexico were placed in community-held lands. In historic struggles that passed through several phases, most of these communities have now gained substantial control over the use of their forests. Because of the substantial degree of social capital in rural forms of organization in Mexico, this control of forest resources has led to an estimated 290–479 community forest enterprises ( CFEs ), through which communities are producing timber on their own lands. New studies are beginning to suggest that important gains in both social and economic justice, good forest management, and biodiversity protection are resulting from the actions of these CFEs. As more forests globally are being devolved to local communities, it is important to carry out more research on the Mexican model of community forest management for timber production.

Resumen: Investigadores preocupados por el manejo sostenible de bosques en los trópicos han argumentado que el camino para una custodia mas efectiva de los recursos forestales es la transferencia de la responsabilidad a las comunidades locales que obtienen sustento de ellos. Por otro lado, conservacionistas han declarado que la única manera de detener la ola de deforestación es colocar bajo protección estricta tantas regiones como sea posible. En este contexto, México representa un laboratorio para el estudio de los beneficios sociales y ecológicos de entregar los bosques a los habitantes locales. Como un resultado poco conocido de la Revolución Mexicana, en la segunda década del siglo veinte, más de la mitad de los bosques de México se ubicaban en tierras que estaban en manos de las comunidades. Las comunidades forestales han atravesado por distintas etapas de conflicto, tras la cuáles han obtendio un control sustancial de los usos de sus bosques. Debido al nivel considerable de capital social en formas de organización rural en México, este control de los recursos forestales ha conducido a la integración de entre 290–479 empresas forestales comunitarias ( EFC ), en las que las comunidades están produciendo madera en sus propias tierras. Nuevos estudios están comenzando a sugerir que se están produciendo ganancias importantes en las acciones de estas EFC están generando beneficios importantes, tanto en lo que se refiere a justicia social como económica, la administración correcta de bosques y la protección de la biodiversidad. A medida en que se deleguen mayores extensiones de bosques a comunidades locales, es importante llevar a cabo más investigación sobre el modelo mexicano de manejo comunitario de bosques para la producción de forestal maderable.