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Abstract: Roads exert a variety of negative effects on wildlife and one of the most severe may be that they form barriers to animal movement. However, the role of roads as barriers has seldom been compared to that of natural barriers. I examined the permeability of roads, rivers, and meadows to songbirds in Banff National Park, Alberta, Canada, where a four-lane highway dissects a wide montane valley. An audio recording of a chickadee (  Poecile atricapillus ) mobbing call was played to lure birds to travel either parallel or perpendicular to the three barrier types over a range of distances. Relative to parallel trials, forest-dependent birds were reluctant to cross rivers but not roads or meadows, and they crossed barriers less often when the barriers were noisy. Across all gap and barrier combinations, responses declined as trial distance increased, and kinglets were less likely to respond than other families, which included chickadees, nuthatches, warblers, and corvids. The responses of sparrows and thrushes—both forest generalists—showed a weak interaction between barrier type and family, indicating that robins were slightly less likely to respond to trials associated with meadows, and sparrows were less likely to respond in association with rivers. These associations occurred irrespective of gap configuration. Together, these results suggest that the response to barriers by montane birds is strongly dependent on their degree of forest dependence. The surprising result that forest birds were less likely to cross rivers than either roads or meadows may stem from evolutionary history and suggests that birds do not perceive the risk of mortality posed by road traffic.

Resumen: Los caminos ejercen una variedad de impactos negativos sobre la vida silvestre. Uno de los más severos es el efecto de barrera sobre el desplazamiento de animales. Sin embargo, pocas veces se ha comparado este efecto con el de barreras naturales. Se examinó la permeabilidad de caminos, ríos y praderas para aves canoras en el Parque Nacional Banff, Alberta, Canadá, donde una carretera de cuatro carriles atraviesa un amplio valle de montaña. Se emitió una grabación del grito de alarma de Poecile atricapillus para que las aves volaran paralela o perpendicularmente a los tres tipos de barrera dentro de un rango determinado de distancias. En cuanto a las pruebas paralelas, las aves de bosque fueron renuentes a atravesar ríos no así caminos y praderas, y cuando las barreras eran ruidosas, las cruzaban menos frecuentemente. Las respuestas declinaron al incrementar la distancia de la prueba en todas las combinaciones de claros y barreras. Los reyezuelos respondieron menos que otras familias ( incluyendo paros, trepatroncos, chipes y córvidos ). Las respuestas de gorriones y zorzales—ambos generalistas de bosque—mostraron una débil interacción entre el tipo de barrera y la familia, es decir, los zorzales respondieron ligeramente menos a pruebas asociadas con praderas, y los gorriones no respondieron en asociación con ríos. Estas asociaciones ocurrieron independientemente de la configuración de los claros. En conjunto, estos resultados sugieren que la respuesta a barreras por aves de montaña depende estrechamente de su grado de dependencia del bosque. Las aves de bosque mostraron menor probabilidad de atravesar ríos que caminos y praderas, un resultado inesperado que podría atribuirse a su historia evolutiva y que sugiere que las aves no perciben el riesgo de mortalidad asociado al tráfico en la carretera.