SEARCH

SEARCH BY CITATION

Abstract: With its umbrella of provisions, the U.S. Endangered Species Act (  ESA ) provides critical protection to threatened or endangered wildlife. It provides minimal guidance, however, on identifying taxa worthy of conservation, lacks guidelines for resolving endangered species conflicts, and subsequent recovery programs often focus on the species rather than the ecosystem. These deficiencies are exemplified by the recovery program for the San Clemente Loggerhead Shrike (   Lanius ludovicianus mearnsi ) and the recent proposed rule to grant federal protection to one of its predators, the island fox (   Urocyon littoralis ). Recovery actions that have included euthanasia of foxes have likely contributed to a 40–60% decline in the population size of the San Clemente Island fox (   U. l. clementae ), a subspecies listed by the state of California as threatened. The U.S. Fish and Wildlife Service proposes to list four other subspecies of the island fox as endangered but excludes the San Clemente Island fox and the sixth and last subspecies, the San Nicolas Island fox (   U. l. dickeyi ), ignoring their evolutionary distinctness and the recent decline in population size of U. l. clementae. Using published morphological and genetic information, we show that the shrike's current taxonomic and legal status should be reevaluated. We also reexamine the current recovery program for the shrike and conclude that the implementation of the ESA's provisions to protect the shrike was species-centric. The shrike recovery program is primarily centered on two approaches: the release of captive-bred shrikes and control of native and non-native predators. The predator control program has contributed to the endangerment of the distinct San Clemente Island fox. Given that five of the six fox subspecies face extirpation, the proposed rule to list only four of the six as endangered is inadequate. This endangered-species conflict might have been avoided through a more balanced ecosystem approach that considers the ecological role of all native taxa and strives to enhance habitats critical to both the shrike and the fox.

Resumen: Con su normatividad general, el Acta de Especies en Peligro de E. U. A. ( 1973 ) ( AEP ) proporciona protección decisiva a vida silvestre amenazada o en peligro. Sin embargo, proporciona una orientación mínima para identificar taxones merecedores de conservación y aumenta las directrices para resolver conflictos con especies en peligro, y los subsecuentes programas de recuperación a menudo enfocan en la especie y no en el ecosistema. Estas deficiencias están ejemplificadas por el programa de recuperación para el alcaudón (   Lanius ludovicianus mearnsi ) y la recientemente propuesta ley para otorgar protección federal a uno de sus depredadores, el zorro (  Urocyon littoralis ). Las acciones de recuperación, que han incluido la eutanasia de zorros, probablemente han contribuido a la declinación del 40–60% de la población del zorro de San Clemente (  Urocyon l. clementae ), una subespecie listada como amenazada por el estado de California. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de E. U. A. propone listar otras cuatro subespecies de Urocyon littoralis como en peligro pero excluye a Urocyon l. clementae y la sexta y última subespecie, U. l. dickeyi, ignorando su singularidad evolutiva y la reciente declinación de la población de Urocyon l. clementae. Utilizando información morfológica y genética publicada, mostramos que el estatus taxonómico y legal de Lanius ludovicianus mearnsi deben ser reevaluados. También reexaminamos el actual programa de recuperación para Lanius ludovicianus mearnsi y concluimos que la instrumentación de las disposiciones de AEP para proteger a la especie son especie-céntricas. El programa de recuperación de Lanius ludovicianus mearnsi se centra principalmente en dos tratamientos: la liberación de alcaudones criados en cautiverio y el control de depredadores nativos y no nativos. El programa de control de depredadores ha contribuido a poner en peligro a Urocyon l. clementae. Dado que cinco de las seis subespecies de zorro encaran la extirpación, la propuesta ley de listar solo cuatro de las seis como en peligro es inadecuada. Este conflicto de especies en peligro pudo haberse evitado con un enfoque ecosistémico más balanceado que considere el papel ecológico de todos los taxones nativos y se esfuerce por incrementar los hábitats críticos tanto para el alcaudón como para los zorros.