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Keywords:

  • conservation ethics;
  • evolutionary fitness;
  • utilitarian value;
  • aptitud evolutiva;
  • éticas de conservación;
  • valor utilitario

Abstract

Conservation ethics have been based on 2 philosophical value systems: extrinsic value (defined broadly to include all values that derive from something external to the thing valued) and intrinsic value. Valuing biological diversity on the basis of an extrinsic value system is problematic because measurement is often difficult; extrinsic value changes as spatial or temporal scales change; extrinsic value differs on the basis of external factors; some species have trivial or negative extrinsic values; and extrinsic value varies across human cultures and societies and with such factors as socioeconomic conditions, individual experiences, and educational backgrounds. Valuing biological diversity on the basis of an intrinsic value system also poses challenges because intrinsic value can be seen as a disguised form of human extrinsic value; intrinsic value is initially ambiguous as to which objects or characteristics of biological diversity are to being valued; all aspects of biological diversity (e.g., species and ecosystems) are transitory; species and ecosystems are not static concrete entities; and intrinsic value of one species is often in conflict with the intrinsic value of other species. Extrinsic and intrinsic value systems share a common origin, such that extrinsic values are always derived from intrinsic value and life mutely expresses both intrinsic and extrinsic values—these are derived from and are products of biological evolution. Probing the values that underlie conservation helps the community clearly articulate its aims.

Derivación de los Valores Extrínsecos de la Biodiversidad a Partir de sus Valores Intrínsecos y de Ambos a Partir de los Primeros Principios de la Evolución

Resumen

Las éticas de conservación se han basado en dos sistemas filosóficos de valores: valor extrínseco (definido para incluir todos los valores que derivan de algo externo a la cosa valorada) y valor intrínseco. Valorar la biodiversidad con base en el sistema de valor extrínseco es problemático porque tomar medidas frecuentemente es difícil; el valor extrínseco cambia a la par de las escalas espaciales y temporales; el valor extrínseco difiere con base en los factores externos; algunas especies tienen valores extrínsecos triviales o negativos; y el valor extrínseco varía a los largo de las culturas y sociedades humanas, y con cuáles factores, como las condiciones socioeconómicas, las experiencias individuales y el trasfondo educativo, se relaciona. Valorar la biodiversidad con base en el valor intrínseco también presenta obstáculos porque éste puede verse como un valor extrínseco humano disfrazado; el valor intrínseco es, inicialmente, ambiguo a cuáles objetos o características de la biodiversidad están siendo valoradas; todos los aspectos de la biodiversidad (p. ej.: especies y ecosistemas) son transitorios; las especies y los ecosistemas no son entidades concretas estáticas; y el valor intrínseco de una especie está continuamente en conflicto con el valor intrínseco de otra especie. Los sistemas de valor extrínseco e intrínseco siempre están derivados del valor intrínseco y la vida expresa en silencio tanto los valores intrínsecos como los extrínsecos—que se derivan y son productos de la evolución biológica. Sondear los valores que subyacen a la conservación ayuda a que la comunidad articule sus metas claramente.