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Keywords:

  • Adaptation;
  • climate change;
  • ecosystem management;
  • ethics;
  • human behavior;
  • naturalness;
  • resilience;
  • social nature, sustainability;
  • Adaptación;
  • cambio climático;
  • capacidad de recuperación;
  • comportamiento humano;
  • ética;
  • índole social, manejo de ecosistemas;
  • naturalidad;
  • sustentabilidad

Abstract

Conservation goals at the start of the 21st century reflect a combination of contrasting ideas. Ideal nature is something that is historically intact but also futuristically flexible. Ideal nature is independent from humans, but also, because of the pervasiveness of human impacts, only able to reach expression through human management. These tensions emerge in current management rationales because scientists and managers are struggling to accommodate old and new scientific and cultural thinking, while also maintaining legal mandates from the past and commitments to preservation of individual species in particular places under the stresses of global change. Common management goals (such as integrity, wilderness, resilience), whether they are forward looking and focused on sustainability and change, or backward looking and focused on the persistence and restoration of historic states, tend to create essentialisms about how ecosystems should be. These essentialisms limit the options of managers to accommodate the dynamic, and often novel, response of ecosystems to global change. Essentialisms emerge because there is a tight conceptual coupling of place and historical species composition as an indicator of naturalness (e.g., normal, healthy, independent from humans). Given that change is increasingly the norm and ecosystems evolve in response, the focus on idealized ecosystem states is increasingly unwise and unattainable. To provide more open-ended goals, we propose greater attention be paid to the characteristics of management intervention. We suggest that the way we interact with other species in management and the extent to which those interactions reflect the interactions among other biotic organisms, and also reflect our conservation virtues (e.g., humility, respect), influences our ability to cultivate naturalness on the landscape. We call this goal a natural practice (NP) and propose it as a framework for prioritizing and formulating how, when, and where to intervene in this period of rapid change.

Desarrollo de una Práctica Natural para Adaptar Objetivos de Conservación al Cambio Global

Resumen

Los objetivos de conservación al inicio del siglo XXI reflejan una combinación de ideas contrastantes. La naturaleza ideal es algo que está intacto históricamente y que es flexible futurísticamente. La naturaleza ideal es independiente del humano, pero por causa de la dominación del impacto humano, sólo puede expresarse por medio del manejo humano. Estas tensiones emergen en el actual razonamiento de manejo porque los científicos y los administradores luchan por acomodar el pensamiento científico y cultural viejo y nuevo bajo el estrés del cambio global, mientras mantienen los mandatos legales del pasado y los compromisos de preservación de especies individuales en lugares particulares. Los objetivos comunes de manejo (como la integridad, lo silvestre del terreno, la capacidad de recuperación), ya sea que miren hacia el frente y estén enfocados en la sustentabilidad y el cambio, o miren hacia atrás y estén enfocados en la persistencia y restauración de los estados históricos, tienden a crear esencialismos sobre cómo deben ser los ecosistemas que limitan las opciones de los administradores para acomodar la respuesta dinámica, y comúnmente novedosa, de los ecosistemas hacia el cambio global. Esto es porque hay un emparejamiento conceptual entre el lugar y la composición histórica de especies como indicador de la naturalidad (p. ej.: normal, sana, independiente del humano) que está grabado en las metas. Dado que el cambio es cada vez m´s la norma y los ecosistemas evolucionan en respuesta, el enfoque sobre los estados idealizados de los ecosistemas es imprudente e inalcanzable. Para proporcionar más objetivos sin restricciones, proponemos que se ponga mayor atención a las características de la intervención del manejo. Sugerimos que el modo en el que interactuamos con otras especies en el manejo y la extensión a la cual esas interacciones son similares a las interacciones de otros organismos bióticos y cómo reflejan nuestras virtudes de conservación (p. ej.: humildad, respeto) influye sobre nuestra habilidad para cultivar la naturalidad en el paisaje. A esto lo llamamos práctica natural y sugerimos que puede contribuir a un marco de trabajo para priorizar y formular, cómo, cuándo y dónde intervenir en este periodo de cambio rápido.