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Para lograr cuerpos y mentes saludables se recomienda la actividad atlética. Sin embargo, a pesar de las mejores precauciones, un jugador puede recibir un golpe a la cabeza o al cuerpo que ocasiona dolores de cabeza constantes.

Se estima que alrededor del 90% de estas lesiones leves resuelven completamente y el atleta se encuentra sin síntomas a la semana. Desafortunadamente, el otro 10% se quedarán con cefaleas continuas y con otros síntomas neurológicos.

La conmoción cerebral es una lesión a la cabeza que resulta en un cambio en la función cerebral normal. Las conmociones cerebrales pueden también ocurrir cuando hay una caída o un golpe al cuerpo causando una sacudida tal, que el cerebro se mueve rápidamente en múltiples direcciones. Los síntomas provocados por una conmoción cerebral usualmente son leves, pero pueden resultar en confusión, cefalea, pérdida de la memoria, dificultad para pensar y concentrarse, problemas para tomar decisiones, pérdida del equilibrio y la coordinación. Otros síntomas comúnmente asociados son mareos, fatiga, irritabilidad, ansiedad, depresión, y cambios en el patrón del sueño.

Se considera que una cefalea es causada por una lesión a la cabeza si comienza o empeora durante la semana tras la conmoción cerebral. El tipo de cefalea más común luego de un traumatismo a la cabeza es la migraña y la segunda más común es la cefalea tensional. La migraña luego de una conmoción cerebral se diagnostica cuando un atleta desarrolla una cefalea asociada a nausea y/o sensibilidad a la luz o al ruido. Las cefaleas tensionales no tienen estas características.

Luego de una conmoción cerebral, se le aconseja al atleta evitar cualquier actividad que pueda resultar en una segunda conmoción cerebral, especialmente antes que se haya recuperado de la primera. Los atletas no deben participar en deportes si continuan teniendo síntomas. La actividad vigorosa se debe evitar si, por ejemplo, hay dificultad recordando los acontecimientos inmediatamente antes o después del traumatismo o si hay lentitud del pensamiento o la memoria. El atleta no debe volverse a ejercitar vigorosamente hasta que el pensar, la atención, la concentración, y la memoria regresen a la normalidad.

Las tomografías computarizadas (TC) pueden ser útiles para descartar lesiones graves como sangrado, pero no pueden diagnosticar una conmoción cerebral. Se cree que durante una conmoción cerebral hay un cambio en el metabolismo cerebral que causa una cascada de síntomas, que incluyen inflamación y cambios químicos que resultan en las cefaleas. En la mayoria de las conmociones cerebrales no hay pruebas de laboratorio o imágenes radiológicas que demuestren las cefaleas.

No hay fármaco que beneficie claramente a un atleta que tiene una cefalea postconmocional. Los fármacos para tratar las cefaleas pueden ser útiles, pero no son curativos. La mayoría de las cefaleas postraumáticas mejoran con el tiempo y al evitar una segunda conmoción cerebral. Los medicamentos preventivos utilizados para los dolores de cabeza pueden ser útiles si el dolor de cabeza persiste por más de un mes. Se deben escoger fármacos preventivos que se enfoquen en tratar los síntomas del atleta. Los medicamentos usados para estas cefaleas pueden causar fatiga, aumento de peso, y problemas de memoria por lo que pueden contribuir a la confusión. Es importante informar a los atletas que los medicamentos pueden ayudar con los síntomas, pero no curan el problema, asi se evita decepción con el tratamiento.

Los atletas que han padecido de conmoción cerebral anteriormente se encuentran en mayor riesgo de sufrir una segunda conmoción cerebral. Esto es particularmente cierto en los primeros 10 días tras la primera conmoción cerebral. Otros riesgos incluyen, haber jugado el deporte durante un periodo de tiempo más largo y la predisposición genética llamada ApoE4. El mejor curso a tomar después de una conmoción cerebral es modificar el estilo de vida hasta que haya una recuperación total. El descanso y dormir bien se recomiendan inicialmente para que el cerebro se recupere. Se deben evitar actividades como los ejercicios vigorosos o cualquier deporte en el que una segunda lesión a la cabeza pueda ocurrir. Los síntomas pueden empeorar con las luces brillantes y cambiantes, como las que pueden verse en los videojuegos, y las atracciones en parques de diversiones, donde el cuello y la cabeza están en movimiento. Es mejor posponer el uso prolongado de la computadora y el hacer tareas que requieran pensar mucho y el uso de la memoria.

Los factores que pueden predecir un síndrome postconmocional más duradero incluyen la confusión, la amnesia, la fatiga, y la desorientación. Otros factores asociados a un síndrome postconmocional más largo incluyen ser atleta joven, historial previo de dolor de cabeza y mareo. Las lesiones que ocurren en terrenos artifícales son más propensas a resultar en lesiones severas.

Es importante evitar una conmoción cerebral. El equipo de protección ayuda en ciertos deportes, en especial cuando se practica el “rugby”. El riesgo de conmoción cerebral es más alto en jugadores de fútbol americano que tienen posiciones de apoyador (“linebacker” en inglés) y liniero ofensivo o defensivo. En el hockey sobre hielo el arrebatar el puck al jugador contrario con una carga efectuada con el cuerpo (“body checking” en inglés) aumenta el riesgo de conmoción cerebral. Un mayor índice de masa corporal y entrenar menos de 3 horas también aumenta el riesgo.

La conmoción cerebral es un diagnóstico clínico, es decir, que se basa en síntomas y no en pruebas específicas. Las listas de verificación y las pruebas neuropsicológicas pueden ser útiles en determinar la severidad y monitorear el progreso, pero no se pueden utilizar para hacer un diagnóstico definitivo. Cualquier persona en la que se sospeche una conmoción cerebral necesita ser removida del juego inmediatamente y ser evaluada por un médico. Como se ha señalado anteriormente, los jugadores más jóvenes como los de la escuela secundaria tardan más en recuperarse que los atletas mayores y por eso el tiempo necesario antes de regresar a jugar es más largo. Una recuperación completa del cerebro se puede esperar en la mayoría de los casos. Para lograrla es importante darle al atleta tiempo y descanso.

Para encontrar más recursos, visite la Fundación Americana de la Migraña(http://kaywa.me/ir2eb)