Political will for better health, a bottom-up process

Authors


Corresponding Author Pol De Vos, Institute of Tropical Medicine Antwerpen, Nationalestraat 155, 2000 Antwerpen, Belgium. E-mail: pdevos@itg.be

Summary

Lately, different voices in the global public health community have drawn attention to the interaction between the State and civil society in the context of reducing health inequities. A rights-based approach empowers people not only to claim their rights but also to demand accountability from the State. Lessons from history show that economic growth does not automatically have positive implications for population health. It may even be disruptive in the absence of strong stewardship and regulation by national and local public health authorities. The field research in which we have been involved over the past 20 years in the Philippines, Palestine, Cuba, and Europe confirms that organized communities and people’s organizations can effectively pressure the state into action towards realizing the right to health. Class analysis, influencing power relations, and giving the State a central role have been identified as three key strategies of relevant social movements and NGOs. More interaction between academia and civil society organizations could contribute to enhance and safeguard the societal relevance of public health researches. Our own experience made us discover that social movements and public health researchers have a lot to learn from one another.

Abstract

Últimamente diferentes voces de la comunidad global de la salud pública han llamado la atención sobre la interacción entre el Estado y la sociedad civil, en el contexto de reducir las inequidades sociales. Un enfoque basado en los derechos empodera a las personas para que no solo reclamen sus derechos sino que también pidan al Estado que les rinda cuentas. Las lecciones de historia muestran que el crecimiento económico no tiene implicaciones positivas automáticas sobre la salud de la población. Incluso podría ser perjudicial en ausencia de una tutela y regulación estrictas por parte de las autoridades sanitarias nacionales y locales. Este campo de investigación en el que hemos estado trabajando en los últimos 20 años en Filipinas, Palestina, Cuba y Europa confirma que las comunidades organizadas y las organizaciones populares pueden ejercer una presión efectiva sobre el estado para que tome acciones que aseguren el derecho a la salud. El análisis de clases, la influencia sobre las relaciones de poder y el dar al Estado un papel central han sido identificadas como las tres estrategias claves de los movimientos sociales relevantes y ONGs. Una mayor interacción entre la academia y las organizaciones civiles y sociales podría contribuir a mejorar y salvaguardar la relevancia social de las investigaciones en salud pública. Nuestra propia experiencia nos ha hecho descubrir que los movimientos sociales y los investigadores en salud pública tienen mucho que aprender unos de otros.

Ancillary