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Abstract: Budget constraints require the U.S. Fish and Wildlife Service to prioritize species for recovery spending. Each listed species is ranked according to the degree of threat it faces, its recovery potential, and its taxonomic distinctness. We analyzed state and federal government expenditures for recovery of threatened and endangered birds (n = 85 species) from 1992 to 1995 to determine if the priority system was being followed. Although recovery spending correlated with priority rank, priority rank explained <5% of the variation in spending. A small number of the same moderately ranked species dominated expenditures each year (41–79% of total annual budgets). Species with wide distributions, high recovery potential, and captive breeding programs received the most funding, and more funding than their priority ranks dictated. Island species received significantly less funding than expected based on priority rank. Twelve species, 10 of which resided on islands, received <$5000 at least once from 1992 to 1995. Recovery spending was unrelated to degree of threat, taxonomic distinctness, and migratory status. There also was no relationship between land-purchase expenditures and priority ranks. To improve the relationship between recovery spending on threatened and endangered birds and their priority rank, significant changes need to be made within the private sector ( less litigation and special-interest lobbying  ), U.S. Congress (increased budget and reduced earmarking  ), and the U.S. Fish and Wildlife Service (restructuring of regional offices and increased accountability).

Resumen: Las restricciones presupuestales requieren que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. de prioridad a especies para los gastos de recuperación. Cada especie enlistada es ubicada en un rango de acuerdo al grado de amenaza que enfrenta, su potencial de recuperación y la distintividad taxonómica. Analizamos los gastos de los gobiernos estatales y federales para la recuperación de aves amenazadas y en peligro (n = 85 especies) de 1992 a 1995 para determinar si el sistema de prioridades ha sido seguido. A pesar de que los gastos estuvieron correlacionados con el rango de prioridad, el rango de prioridad solo explicó <5% de la variación en el gasto. Un pequeño número de las mismas especies con rango moderado dominó los gastos de cada año (41–79% del presupuesto anual total). Las especies con distribuciones amplias, alto potencial de recuperación y programas de reproducción en cautiverio recibieron la mayoría de los recursos y relativamente más financiamiento de lo establecido por sus rangos de prioridad. Especies insulares recibieron significativamente menos financiamiento que el esperado en base a su rango de prioridad. Doce especies, 10 de las cuales residen en islas, recibieron <$5,000 dólares por lo menos una vez entre 1992–1995. Los gastos para recuperación no estuvieron relacionados con el grado de amenaza, la distintividad taxonómica, ni el estatus migratorio. Tampoco existió relación entre gastos de compra de tierra y el rango de prioridad. Para mejorar la relación entre los gastos de recuperación en aves amenazadas y en peligro y los rangos de prioridad, es necesario realizar cambios significativos dentro del sector privado (menos litigación, cabildeo de intereses especiales), en el Congreso de EE.UU. (incrementar el presupuesto, reducir apartados) y en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. (reestructuración de las oficinas regionales, incrementar responsabilidades).