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Abstract: Cane toads (Bufo marinus) are large, highly toxic anurans that were introduced into Australia in 1937. Anecdotal reports suggest that the invasion of toads into an area is followed by dramatic declines in the abundance of terrestrial native frog-eating predators, but quantitative studies have been restricted to nonpredator taxa or aquatic predators and have generally reported minimal impacts. Will toads substantially affect Australian snakes? Based on geographic distributions and dietary composition, we identified 49 snake taxa as potentially at risk from toads. The impact of these feral prey also depends on the snakes' ability to survive after ingesting toad toxins. Based on decrements in locomotor (swimming) performance after ingesting toxin, we estimate the LD50 of toad toxins for 10 of the at-risk snake species. Most species exhibited a similar low ability to tolerate toad toxins. Based on head widths relative to sizes of toads, we calculate that 7 of the 10 taxa could easily ingest a fatal dose of toxin in a single meal. The exceptions were two colubrid taxa (keelbacks [ Tropidonophis mairii] and slatey-grey snakes [ Stegonotus cucullatus]) with much higher resistance to toad toxins (up to 85-fold) and one elapid (swamp snakes [ Hemiaspis signata]) with low resistance but a small relative head size and thus low maximum prey size. Overall, our analysis suggests that cane toads threaten populations of approximately 30% of terrestrial Australian snake species.

Resumen: Los sapos (Bufo marinus) son anuros grandes muy tóxicos que fueron introducidos a Australia en 1937. Reportes anecdóticos sugieren que la invasión de sapos a un área es seguida de declinaciones dramáticas en la abundancia de depredadores terrestres nativos que se alimentan de ranas, pero los estudios cuantitativos se han restringido a taxones no depredadores o a depredadores acuáticos y generalmente han indicado impactos mínimos. ¿Los sapos afectarán sustancialmente a las serpientes australianas? Basado en la distribución geográfica y la composición de la dieta, identificamos 49 taxones de serpientes como potencialmente en riesgo por los sapos. El impacto de estas presas también depende de la habilidad de las serpientes para sobrevivir después de ingerir toxinas, estimamos la LD50 de toxinas de sapo para 10 de las especies de serpientes “en riesgo.” La mayoría de las especies presentaron la misma poca habilidad para tolerar toxinas de sapo. Tomando en cuenta la anchura del cráneo en relación al tamaño de los sapos, calculamos que 7 de las 10 especies podrían fácilmente ingerir una dosis letal en una sola comida. Las excepciones fueron dos taxones de colúbridos (Tropidonophis mairii y Stegonotus cucullatus) con mucha más resistencia (hasta 85 veces más) a toxinas de sapos y un elápido (Hemiaspis signata) con resistencia baja pero de tamaño cefálico relativamente pequeño (y por lo tanto, tamaño máximo de presa pequeño). En general, nuestro análisis sugiere que los sapos amenazan a 30% de las poblaciones de especies de serpientes terrestres de Australia aproximadamente.