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Keywords:

  • classification;
  • climate;
  • conservation;
  • ecosystem;
  • environment;
  • New Zealand
  • ambiente;
  • clasificación;
  • clima;
  • conservación;
  • ecosistema;
  • Nueva Zelanda

Abstract: Successful biodiversity management, including the selection and subsequent management of protected areas, depends in large measure on classifications showing land areas with similar ecosystem character. In contrast to widely used, qualitative land-classification techniques, we used a numerical classification of explicit spatial layers describing aspects of New Zealand's climate and landforms. We chose input variables for their strong functional links with major physiological processes of trees and high statistical correlations with geographic distributions of individual tree species as determined from previous studies. Higher-level divisions of the resulting classification were dominated by macroclimatic variation associated with change in both latitude and orographic protection provided by New Zealand's main mountain ranges, but variation in landform became more important at finer scales of classification. Classification units showed marked variation in the proportional extent of both indigenous vegetation cover and land set aside for conservation purposes. Indigenous ecosystem remnants of the highest priority for increased protection occurred in warm, lowland domains, particularly in drier environments, where both indigenous cover and protected areas are of minimal geographic extent. Such results underline the considerable potential of an environmental classification to provide a landscape context for systematic conservation management, particularly in environments where the natural ecosystem pattern has been severely modified by human activity.

Resumen: El manejo exitoso de la biodiversidad, incluyendo la selección y el posterior manejo de áreas protegidas, en buena medida depende de clasificaciones que muestran terrenos con ecosistemas similares. En contraste con las ampliamente utilizadas técnicas cualitativas de clasificación de suelos, utilizamos una clasificación numérica de capas espacialmente explícitas que describe aspectos del clima y del suelo de Nueva Zelanda. Seleccionamos variables de entrada para sus estrechas relaciones funcionales con tres procesos fisiológicos mayores y las correlaciones estadísticas con la distribución geográfica de especies individuales de árboles determinadas en estudios anteriores. Las divisiones de alto nivel de la clasificación resultante estuvieron dominadas por la variación macroclimática asociada con cambios de latitud y de protección orográfica que proporcionan las principales cadenas montañosas de Nueva Zelanda, pero la variación en los suelos fue más importante en escalas de clasificación más finas. Las unidades de clasificación mostraron una marcada variación en la extensión proporcional de la cobertura vegetal nativa y de terrenos separados para propósitos de conservación. Las mayores prioridades para incremento en la protección de ecosistemas nativos remanentes se localizaron en las zonas bajas y cálidas, particularmente en los ambientes más secos, en donde tanto la cobertura nativa y las áreas protegidas tienen una extensión geográfica mínima. Tales resultados subrayan el gran potencial que tiene una clasificación ambiental para proporcionar un contexto de paisaje para el manejo de conservación sistemática, particularmente en ambientes en los que el patrón natural de ecosistemas ha sido modificado severamente por la actividad humana.