Social Capital in Biodiversity Conservation and Management

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Abstract

Abstract: The knowledge and values of local communities are now being acknowledged as valuable for biodiversity conservation. Relationships of trust, reciprocity and exchange, common rules, norms and sanctions, and connectedness in groups are what make up social capital, which is a necessary resource for shaping individual action to achieve positive biodiversity outcomes. Agricultural and rural conservation programs address biodiversity at three levels: agrobiodiversity on farms, nearby nature in landscapes, and protected areas. Recent initiatives that have sought to build social capital have shown that rural people can improve their understanding of biodiversity and agroecological relationships at the same time as they develop new social rules, norms, and institutions. This process of social learning helps new ideas to spread and can lead to positive biodiversity outcomes over large areas. New ideas spread more rapidly where there is high social capital. There remain many practical and policy difficulties, however, not least regarding the need to invest in social capital formation and the many unresolved questions of how the state views communities empowered to make their own decisions. Nonetheless, attention to the value of social relations, in the form of trust, reciprocal arrangements, locally developed rules, norms and sanctions, and emergent institutions, has clearly been shown to deliver a biodiversity dividend in many contexts. This suggests a need to blend both the biological and social elements of conservation.

Abstract

Resumen: El conocimiento y los valores de comunidades locales están siendo reconocidos como valiosos para la conservación de la biodiversidad. Las relaciones de confianza, reciprocidad e intercambio, reglas, normas y sanciones comunes y conexión entre grupos constituyen el capital social que es un recurso necesario para moldear la acción individual para alcanzar resultados positivos para la biodiversidad. Los programas de conservación agrícola y rural abordan la biodiversidad en tres niveles: agrobiodiverisidad en haciendas, naturaleza cercana en paisajes y áreas protegidas. Las iniciativas recientes que han buscado construir el capital social han mostrado que los habitantes rurales pueden mejorar su entendimiento de las relaciones de biodiversidad y agroecológicas y desarrollar, a la vez, nuevas reglas, normas e instituciones sociales. Este proceso de aprendizaje social ayuda a que se difundan ideas nuevas y puede conducir a resultados positivos para la biodiversidad en áreas extensas. Las ideas nuevas se difunden más rápidamente cuando hay un capital social alto. Sin embargo, aun permanecen muchas dificultades prácticas y políticas, como por ejemplo la necesidad de invertir en la formación de capital social y las numerosas interrogantes irresuettas sobre como percibe el estado percibe a comunidades facultadas para tomar sus propias decisiones. Sin embargo, se ha mostrado que la atención al valor de las relaciones sociales, a manera de acuerdos de confianza recíproca, reglas, normas y sanciones desarrolladas localmente e instituciones emergentes, rinden un dividendo para la biodiversidad en muchos contextos. Esto sugiere que existe una necesidad de combinar elementos de conservación biológicos y sociales.

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