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Abstract: A consensus history of fire in the United States has emerged over the past decade. It correctly identifies fire suppression's liabilities, while probably over-enthusing about fire-science capabilities. What it lacks, however, is a context of the subject's larger, braided narratives. There is, first, the grand story of fire on Earth. Quite apart from active suppression, open fire is disappearing in competition with industrial combustion. Second, there is the peculiar narrative of the public lands, the prime domain for wildland fires. These lands, and the institutions for their management, are rapidly changing. They began as “imperial” institutions, but now are devolving, privatizing, and otherwise decolonizing. Fire will change with those reforms. Third, there is a national narrative, currently obsessed with the collision of the wild and the exurban. This will probably pass within 5–6 years. Finally, there is the evolving narrative of how we imagine fire. We need a truly biological theory of fire, one in which we can flourish as unique fire creatures.

Resumen: En la última década ha emergido una historia consensuada del fuego en Estados Unidos. Esta identifica correctamente los riesgos de la supresión del fuego y, probablemente, sobreestima las capacidades de la ciencia de fuego. De lo que carece, sin embargo, es el contexto de aspectos más amplios y entrelazados del tema. En primer lugar, se encuentra la magnífica historia del fuego en la Tierra. Más allá de la supresión activa, el fuego abierto está desapareciendo por competencia con la combustión industrial. En segundo lugar, se encuentran las cuestiones relacionadas con las tierras públicas en particular, donde ocurren principalmente los fuegos no controlados. Estas tierras, y las instituciones que las administran, están cambiando rápidamente. Comenzaron como instituciones “imperiales,” pero ahora están delegando, privatizando y descolonizando estas tierras de una manera u otra. El fuego cambiará con esas reformas. En tercer lugar, está la problemática a nivel nacional, actualmente obsesionada con el choque de lo silvestre y lo exurbano. Es probable que ésta se supere en los próximos 5-6 años. En último lugar, existe la problemática de cómo imaginamos el fuego. Nos hace falta una teoría verdaderamente biológica del fuego, una en la que podamos florecer como criaturas de fuego únicas.