Get access

Wildfire Policy and Public Lands: Integrating Scientific Understanding with Social Concerns across Landscapes

Authors


Abstract

Abstract: Efforts to suppress wildfires have become increasingly problematic in recent years as costs have risen, threats to firefighter safety have escalated, and detrimental impacts to ecosystems have multiplied. Wildfires that escape initial suppression often expand into large, high-intensity summer blazes. Lost is the legacy of smaller fires that likely burned outside extreme weather and fuel conditions and resulted in less severe impacts. Despite the recognized need for modifications to existing policies and practices, resource agencies have been slow to respond. The spread of exotic species, climate change, and increasing human development in wildlands further complicates the issue. New policies are needed that integrate social and ecological needs across administrative boundaries and broad landscapes. These policies should promote a continuum of treatments with active management and reduction of fuel hazard in wildland-urban interface zones and reintroduction of fire in wildlands. Management goals should focus on restoration of the long-term ecological health of the land. Projects that reduce fuel loads but compromise the integrity of soil, water supplies, or watersheds will do more harm than good in the long run. Despite significant ecological concerns, learning to live with fire remains primarily a social issue that will require greater political leadership, agency innovation, public involvement, and community responsibility.

Abstract

Resumen: En años recientes, los esfuerzos para suprimir los fuegos no controlados se han vuelto cada vez más problemáticos por el incremento de costos, el aumento de las amenazas a la seguridad de bomberos y se la multiplicioń de los impactos perjudiciales a los ecosistemas. Los incendios que escapan la supresión inicial a menudo se expanden a grandes conflagraciones estivales de alta intensidad. Se ha perdido el legado de fuegos menores que probablemente se llevaban a cabo en condiciones climáticas y de combustible extremas que tenían impactos menos severos. A pesar del reconocimiento de la necesidad de modificaciones a las políticas y prácticas actuales, las agencias han respondido lentamente. La expansión de especies exóticas, el cambio climático y el incremento del desarrollo humano en áreas silvestres complican el problema aún más. Se requieren políticas nuevas que integren necesidades sociales y ecológicas más allá de límites administrativos y en paisajes amplios. Estas políticas deben promover un continuo de tratamientos con gestión activa y reducción de riesgo de combustión en la interfase área silvestre-urbana y la reintroducción de fuego en áreas silvestres. Las metas de la gestión deben enfocar en la restauración de la salud ecológica a largo plazo. Los proyectos que reducen la carga de combustible pero que comprometen la integridad del suelo, las reservas de agua o cuencas hidrológicas no serán de mucha utilidad en el largo plazo. A pesar de preocupaciones ecológicas significativas, aprender a vivir con fuego seguirá siendo un aspecto social que requerirá de mayor liderazgo político, innovación de agencias, participación del público y responsabilidad comunitaria.

Ancillary