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Keywords:

  • climatic change;
  • conservation;
  • fire history;
  • general circulation models;
  • wildfire
  • cambio climático;
  • conservación;
  • incendios no controlados;
  • GCM;
  • historia de incendios

Abstract: Climatic variability is a dominant factor affecting large wildfires in the western United States, an observation supported by palaeoecological data on charcoal in lake sediments and reconstructions from fire-scarred trees. Although current fire management focuses on fuel reductions to bring fuel loadings back to their historical ranges, at the regional scale extreme fire weather is still the dominant influence on area burned and fire severity. Current forecasting tools are limited to short-term predictions of fire weather, but increased understanding of large-scale oceanic and atmospheric patterns in the Pacific Ocean (e.g., El Niño Southern Oscillation, Pacific Decadal Oscillation) may improve our ability to predict climatic variability at seasonal to annual leads. Associations between these quasi-periodic patterns and fire occurrence, though evident in some regions, have been difficult to establish in others. Increased temperature in the future will likely extend fire seasons throughout the western United States, with more fires occurring earlier and later than is currently typical, and will increase the total area burned in some regions. If climatic change increases the amplitude and duration of extreme fire weather, we can expect significant changes in the distribution and abundance of dominant plant species in some ecosystems, which would thus affect habitat of some sensitive plant and animal species. Some species that are sensitive to fire may decline, whereas the distribution and abundance of species favored by fire may be enhanced. The effects of climatic change will partially depend on the extent to which resource management modifies vegetation structure and fuels.

Resumen: La variabilidad climática es un factor dominante que afecta a incendios mayores en el oeste de Estados Unidos, observación sustentada por datos paleoecológicos de carbón en sedimentos lacustres y reconstrucciones de árboles con cicatrices de fuego. Aunque la gestión actual de incendios se centra en la reducción de combustibles para que las cargas de combustible retornen a sus valores históricos, en la escala regional el clima ígneo extremo aun es la influencia dominante del área quemada e intensidad del fuego. Las herramientas predictivas actuales están limitadas a pronósticos de clima ígneo a corto plazo, pero mejorar nuestra habilidad para predecir la variabilidad climática desde estacional a anualmente podría mejorar con mayor conocimiento de los patrones oceánicos y atmosféricos a gran escala en el Océano Pacífico (por ejemplo, Oscilación Meridional El Niño, Oscilación Decadal del Pacífico). La asociación entre estos patrones cuasi-periódicos y la ocurrencia de incendios, aunque evidente en algunas regiones, ha sido difícil de establecer en otras. El futuro incremento de temperatura probablemente extenderá las temporadas de incendios en el oeste de Estados Unidos, con más incendios antes y después de lo típico actualmente, e incremento en la superficie quemada en algunas regiones. Si el cambio climático incrementa la amplitud y duración de clima ígneo extremo, podemos esperar cambios significativos en la distribución y abundancia de especies de plantas dominantes en algunos ecosistemas, lo cual afectaría el hábitat de algunas especies de animales y plantas sensibles. Algunas especies sensibles al fuego pueden declinar, mientras que puede aumentar la distribución y abundancia de especies favorecidas por el fuego. Los efectos del cambio climático dependerán parcialmente de la medida en que la gestión de recursos modifique la estructura de la vegetación y los combustibles.