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Keywords:

  • Black Robin;
  • genetic purging;
  • Kakapo;
  • Takahe
  • Petroica traversi;
  • Porphyrio mantelli;
  • purga genética;
  • Strigops habroptili

Abstract: There is growing evidence that inbreeding can negatively affect small, isolated populations. This contrasts with the perception in New Zealand, where it has been claimed that native birds are less affected by inbreeding depression than threatened species from continental regions. It has been argued that New Zealand's terrestrial birds have had a long history of small population size with frequent inbreeding and that this has “purged” deleterious alleles. The rapid recovery of many tiny and inbred populations after introduced predators have been controlled, and without input from more genetically diverse populations, has further supported the view that inbreeding is not a problem. This has led to a general neglect of inbreeding as a factor in recovery programs for highly endangered species such as the Black Robin (Petroica traversi) and Kakapo (Strigops habroptilis). We examined the reasons for this situation and review the New Zealand evidence for genetic purging. Complete purging of the genetic load and elimination of inbreeding depression are unlikely to occur in natural populations, although partial purging may be more likely where small populations have become inbred over an extended period of time, such as on small isolated islands. Recent molecular data are consistent with the view that island endemics, including New Zealand's threatened birds, have low genetic variation and hence have possibly gone through longer periods of inbreeding than threatened species from continental regions. Nevertheless, results from recent field studies in New Zealand indicate that, despite the opportunity for purging, inbreeding depression is evident in many threatened species. Although inbreeding depression has not prevented some populations from recovering from severe bottlenecks, the long-term consequences of inbreeding and small population size—the loss of genetic variation—are potentially much more insidious. The degrees to which genetic factors reduce population viability generally remain unquantified in New Zealand. Although minimizing ecological risks (e.g., preventing reinvasion of islands by mammalian predators) will continue to receive high priority in New Zealand because of their much larger impacts, we advocate that genetic considerations be better integrated into recovery plans.

Resumen: Cada vez hay más evidencias de que la endogamia puede afectar negativamente a poblaciones pequeñas aisladas. Esto contrasta con la percepción en Nueva Zelanda, donde se ha afirmado que la endogamia tiene menos efecto sobre las aves nativas que sobre las especies amenazadas de regiones continentales. Se ha argumentado que las aves terrestres de Nueva Zelanda tienen una larga historia de poblaciones pequeñas con endogamia frecuente y que esto ha “purgado” alelos deletéreos. La rápida recuperación de muchas poblaciones pequeñas y endogámicas después de que se ha controlado a depredadores introducidos, y sin entradas desde poblaciones más diversas genéticamente, ha reforzado la idea de que la endogamia no es un problema. Esto ha llevado a la desatención general de la endogamia como un factor en los programas de recuperación de especies en peligro crítico como Petroica traversa y Strigops habroptilis. Examinamos las razones de esta situación y revisamos la evidencia de purga genética en Nueva Zelanda. Es poco probable que haya una purga completa de la carga genética y eliminación de la endogamia en poblaciones naturales, aunque es más probable que haya purgas parciales donde las poblaciones han sido endogámicas durante extensos períodos de tiempo, tal como en pequeñas islas aisladas. Datos moleculares recientes son consistentes con la idea de que especies endémicas a islas, incluyendo las especies de aves amenazadas de Nueva Zelanda, tienen variación genética baja y por lo tanto es posible que hayan tenido períodos de endogamia más prolongados que los de especies de regiones continentales. Sin embargo, los resultados de estudios de campo recientes en Nueva Zelanda indican que, a pesar de la oportunidad de purga, la endogamia es evidente en muchas especies amenazadas. Aunque la endogamia no ha impedido que algunas especies se recuperen de cuellos de botella severos, las consecuencias a largo plazo de la endogamia y del tamaño poblacional pequeño – la pérdida de variación genética – son potencialmente más insidiosas. El grado en que los factores genéticos reducen la viabilidad poblacional en general no está cuantificado en Nueva Zelanda. Aunque la minimización de los riesgos ecológicos (e.g., prevenir la reinvasión de mamíferos depredadores en las islas) seguirá teniendo alta prioridad en Nueva Zelanda debido a su mayor impacto, recomendamos que los temas genéticos sean considerados en los planes de recuperación.