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Abstract: Ideally, science should inform policy development in all areas of human endeavor. Nowhere is this truer than in the case of human land use and our impact on the natural environment. Unfortunately, little recent science has percolated into policy guidelines for tropical forest management in areas facing serious threats. To help science inform policy we present six guidelines, which have been empirically proven important, for the management of fragmented landscapes: (1) incorporate protection measures as part of development projects; (2) protect large areas and prevent the fragmentation of currently contiguous large patches of forest; (3) manage forest edges when creating forest patches; (4) protect gallery forests along waterways to connect isolated forest patches; (5) control the use of fire and the introduction of exotic plant species and limit the use of toxic chemicals in areas near forest patches; and (6) promote reforestation and forest cover in critical areas of landscapes. Straightforward linkages between science and policy formulation can result in simple, yet powerful, changes in land-use patterns and have a concurrent positive effect on biodiversity and natural resources.

Resumen: Idealmente, la ciencia debiera informar al desarrollo de políticas en todas las áreas de la actividad humana. Esto es más cierto en el caso del uso del suelo por humanos y nuestro impacto sobre el medio natural. Desafortunadamente, las directrices políticas para la gestión de bosques tropicales en áreas con amenazas serias han sido filtradas con escasa ciencia reciente. Para auxiliar a que la ciencia informe a la política presentamos seis directrices, que empíricamente han probado ser importantes, para el manejo de paisajes fragmentados: (1) incorporar medidas de protección como parte de los proyectos de desarrollo; (2) proteger áreas extensas y prevenir la fragmentación de parches extensos de bosque actualmente contiguos; (3) manejar bordes de bosque cuando se establezcan parches de bosque; (4) proteger bosques de galería a lo largo de vías fluviales para conectar parches de bosque aislados; (5) controlar el uso de fuego y la introducción de especies de plantas exóticas y limitar el uso de sustancias químicas tóxicas en áreas adyacentes a los parches de bosque; y (6) promover la reforestación y la cobertura forestal en áreas críticas en los paisajes. Los vínculos estrechos entre la ciencia y la formulación de políticas pueden resultar en cambios simples, pero poderosos, en los patrones de uso del suelo y tienen efectos positivos concurrentes sobre la biodiversidad y los recursos naturales.