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Conservation Science and Forest Service Policy for Roadless Areas

Authors

  • JAMES MORTON TURNER

    Corresponding author
    1. Science, Technology, and Environmental Policy Program, Princeton University, Princeton, NJ 08544, U.S.A.
      * Current address: Department of Science and Technology Studies, Cornell University, 306 Rockefeller Hall, Ithaca, NY 14583, U.S.A., email jmt64@cornell.edu
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* Current address: Department of Science and Technology Studies, Cornell University, 306 Rockefeller Hall, Ithaca, NY 14583, U.S.A., email jmt64@cornell.edu

Abstract

Abstract: Questions persist regarding whether the science of conservation biology can successfully affect environmental decision making. One of the most prominent fields of intersection between conservation science and environmental policy is public-lands debates in the United States. I reviewed the role of conservation science in the roadless-area policies of the U.S. Forest Service. Since 1971, the Forest Service has systematically evaluated roadless areas on national forests three times, most recently during the Clinton administration's Roadless Area Conservation Review (1998–2000) (U.S. Department of Agriculture Forest Service 2000b). Drawing on the agency's environmental impact statements and supporting documents and the internal records of conservation organizations, I examined the changing goals, methodology, and outcome of roadless-area advocacy and policy. Since the 1970s, conservation science has successfully informed public and administrative concern for roadless-area protection. Conservation science has transformed public discourse regarding roadless areas and has changed the scope and rationale of national conservation organizations' goals for roadless-area policy from protecting some to protecting all remaining national forest roadless areas. The Forest Service has increasingly drawn on the lessons of conservation biology to justify its methodology and its administrative recommendations to protect roadless areas. The 2000 Roadless Area Conservation Review resulted in a recommendation to protect all remaining national forest roadless areas, up from 22% of roadless areas in the first roadless review. Despite the scientific merits of recent roadless-area advocacy and policy, however, such initiatives have faced political difficulties. The emphasis on large-scale, top-down, national approaches to conservation policy has rendered such policies politically problematic.

Abstract

Resumen: Aun persisten preguntas sobre si la ciencia de la biología de la conservación puede afectar exitosamente a la toma de decisiones ambientales. Uno de las campos más prominentes de la intersección entre la ciencia de la conservación y las políticas públicas son los debates sobre terrenos públicos en Estados Unidos. Revisé el papel de la ciencia de la conservación en las políticas para áreas sin caminos del Servicio Forestal de E. U. A. Desde 1971, el Servicio Forestal sistemáticamente ha evaluado las áreas sin caminos en parques nacionales en tres ocasiones, la más reciente fue la revisión de la conservación en áreas sin caminos (1998–2000) (U.S. Department of Agriculture Forest Service 2000b) durante la administración Clinton. A partir de los manifiestos de impacto ambiental de la agencia y documentos de apoyo y archivos internos de organizaciones de conservación, examiné los cambios en metas, la metodología y los resultados de la defensa y políticas para áreas sin caminos. Desde la década de 1970, la ciencia de la conservación ha informado exitosamente sobre la preocupación pública y administrativa por la protección de áreas sin caminos. La ciencia de la conservación ha transformado el discurso público en relación con las áreas sin caminos y ha cambiado el alcance y razonamiento de las metas de las organizaciones nacionales de conservación de proteger algunas a proteger todas las áreas sin caminos que permanecen en los bosques nacionales. El Servicio Forestal ha retomado las lecciones de la biología de la conservación para justificar su metodología y sus recomendaciones administrativas para proteger áreas sin caminos. La revisión de la conservación de las áreas sin caminos de 2000 resultó en una recomendación para proteger todas las áreas sin caminos, la primera revisión recomendó la protección de 22%. Sin embargo, a pesar de los recientes méritos científicos de la defensa y políticas para las áreas sin caminos, dichas iniciativas han enfrentado dificultades políticas. El énfasis en enfoques nacionales de gran escala, y de arriba-abajo, para las políticas de conservación se ha traducido en que tales políticas sean políticamente problemáticas.

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