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Keywords:

  • conservation policy;
  • corruption;
  • elephants;
  • environmental policy;
  • forests
  • bosques;
  • corrupción;
  • elefantes;
  • política ambiental;
  • política de conservación

Abstract: We argue that two problems weaken the claims of those who link corruption and the exploitation of natural resources. The first is conceptual and the second is methodological. Studies that use national-level indicators of corruption fail to note that corruption comes in many forms, at multiple levels, that may affect resource use quite differently: negatively, positively, or not at all. Without a clear causal model of the mechanism by which corruption affects resources, one should treat with caution any estimated relationship between corruption and the state of natural resources. Simple, atheoretical models linking corruption measures and natural resource use typically do not account for other important control variables pivotal to the relationship between humans and natural resources. By way of illustration of these two general concerns, we used statistical methods to demonstrate that the findings of a recent, well-known study that posits a link between corruption and decreases in forests and elephants are not robust to simple conceptual and methodological refinements. In particular, once we controlled for a few plausible anthropogenic and biophysical conditioning factors, estimated the effects in changes rather than levels so as not to confound cross-sectional and longitudinal variation, and incorporated additional observations from the same data sources, corruption levels no longer had any explanatory power.

Resumen: Argumentamos que dos problemas debilitan las afirmaciones de quienes relacionan la corrupción y la explotación de los recursos naturales. El primero es conceptual y el segundo es metodológico. Los estudios que utilizan indicadores de corrupción a nivel nacional no notan que la corrupción ocurre de muchas formas, en múltiples niveles que pueden afectar al uso de recursos diferentemente: negativamente, positivamente o de ninguna manera. Sin un modelo causal claro del mecanismo mediante el cual la corrupción afecta a los recursos, cualquier estimación de la relación entre corrupción y estado de los recursos naturales debe ser tratada con cuidado. Los modelos simples, ateóricos, que relacionan medidas de corrupción y uso de recursos naturales típicamente no consideran otras importantes variables control que son esenciales en la relación entre humanos y recursos naturales. A manera de ilustración de estas dos preocupaciones generales, utilizamos métodos estadísticos para demostrar que los resultados de un estudio reciente, bien conocido, que postula una relación entre corrupción y disminuciones de bosques y elefantes no son robustos para refinamientos conceptuales y metodológicos simples. En particular, los niveles de corrupción no tuvieron ningún poder explicativo una vez que controlamos algunos factores antropogénicos y biofísicos condicionantes, estimamos los efectos de cambios en lugar de niveles para no confundir la variación transversal y longitudinal e incorporamos observaciones adicionales para las mismas fuentes de datos.