Improving Interactions between Animal Rights Groups and Conservation Biologists

Authors


Address correspondence to G. Perry.

Abstract

Abstract:  Invasive species are often considered to be a major threat to biodiversity, leading conservation biologists to often recommend their complete eradication. Animal rights groups typically categorically oppose killing animals, and their opposition has brought eradication attempts of gray squirrels in northern Italy (Europe) and mute swans in Vermont to a halt. As a result native red squirrels may disappear from Europe and ecosystem-wide impacts are expected to be caused by the swan. In contrast, cooperation between managers and animal rights groups has resulted in a successful control program for feral pigs in Fort Worth, Texas (U.S.A.). The philosophical differences between animal rights and conservation biologists' views make cooperation seem unlikely, yet documented cases of cooperation have been beneficial for both groups. We recommend that managers dealing with invasive species should consult with social scientists and ethicists to gain a better understanding of the implications of some of their policy decisions. In addition, we recommend that animal rights groups do more to support alternatives to lethal control, which are often excluded by economic limitations. Prevention of arrival of invasive species via application of the precautionary principle may be an especially productive avenue for such collaboration because it fits the goals and values of both groups.

Abstract

Resumen:  A menudo se considera que las especies invasoras son una amenaza mayor para la biodiversidad, lo que ha llevado a que biólogos de la conservación recomienden su erradicación completa. Los grupos pro derechos de los animales típicamente se oponen categóricamente a matar animales, y su oposición ha detenido intentos para erradicar ardillas grises en el norte de Italia (Europa) y cisnes en Vermont (E.U.A.). Como resultado, las ardillas rojas nativas pueden desaparecer de Europa y se esperan impactos a nivel ecosistema provocados por el cisne. En contraste, la cooperación entre manejadores y grupos pro derechos de los animales ha resultado en un programa de control exitoso de cerdos ferales en Forth Worth, Texas (E.U.A.). Las diferencias filosóficas entre derechos de los animales y biólogos de la conservación hacer ver que la cooperación es poco probable, pero los casos documentados de cooperación han sido benéficos para ambos grupos. Recomendamos que los manejadores que tratan con especies invasoras deben consultar con científicos sociales y éticos para tener un mejor entendimiento de las implicaciones de algunas de sus decisiones. Adicionalmente, recomendamos que los grupos pro derechos de los animales hagan más para apoyar alternativas al control letal, que a menudo son excluidas por limitaciones económicas. La prevención del arribo de especies invasoras por medio de la aplicación del principio precautorio puede ser una vía especialmente productiva para tal colaboración porque se apega a las metas y valores de ambos grupos.

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